miércoles, 22 de enero de 2025

El té puede esperar...



— Maia, querida mía, ¿cómo estás?
— Mmm, bien 
— Amiga, andamos cerca de tu casa, pásame tu ubicación para llegar a visitarte; y hablar 
— No estoy en casa
— ¿A qué hora estarás?
— ¿De qué quieres hablarme?
— Ah, nada en concreto, amiga, solo para ponernos al día con las novedades; y saber de mi queridísimo, Jerónimo 
— ¿Jerónimo?
— ¡Sí!
— ¿Por qué quieres grabar la conversación?
— Ay, no, ¿cómo crees?
— No creo, el móvil me está pidiendo autorización 
— Ay, no, le habrás movido a algo, ¿cuándo pasamos por tu casa?
— ¿Me has puesto en altavoz?
— Ay, no, eres muy melindrosa
— Si no te aclaras tendré que colgar 
— Amiga, queremos visitarte en tu casa, tenemos un asunto pendiente 
— ¿Queremos?, ¿quiénes?, ¿qué asunto?
— Soy Verónica, la esposa de, Joel, amigos de Innombrable; y por supuesto tuyos; y dueños de, Jerónimo; y queremos hablarte de él; y de paso verlo
— ¿Quién es, Jerónimo?
— El perro que te llevaste aquella navidad 
— ¿Me llamas ladrona?
Maia, ¡claro que no!. Te cuento: nuestra hija acababa de adoptar -en realidad lo compró pero ya no está permitido decir eso y ahora todo son adopciones-, un cachorro que tenía mes y medio, Jerónimo,  ella decidió tomarse un año sabático de los estudios, -que por las fechas fue año y medio-, se fue de trotamundos y lo dejó a nuestro cuidado, ahora ella ha decidido volver, nos envió a mi esposo y a mí una foto de ella con, Jerónimo y está emocionada de volver a verlo; y como tú ya lo has tenido mucho tiempo queremos que nos lo regreses
— ¡NO!
—  Sabes que mi marido es abogado, ¿no?; y si, es una amenaza 
— ¡No vuelvas a llamar!

¿Escuchaste eso, Gurrumino?, eres mi familia y no te llevarán, ¿necesitamos asesoría legal?, ¿qué piensas?, Gurtumino baja sus orejitas, coloca nuevamente la cabeza en la almohada y vuelve a dormir. 

Hoy estamos a puerta cerrada, con, Gurtumino y dos visitas inesperadas que juntos hacen un cóctel extremo, -covid e influenza-. El té -y lo demás-tendrá que esperar...




lunes, 13 de enero de 2025

Ofrenda de paz

Fue la primera vez que un desacuerdo nos distanció, ni su paciencia, ni mi tolerancia fueron suficientes para mediar ante un problema que nos había superado; y la amistad de tantos años se volvió humo. 

— ¡No quiero saber más de ti!, fue lo último que me dijo, se levantó y salio de la oficina, pasaron los meses y su ausencia se sintió rutina. Dejé de preguntar por ella a los amigos mutuos, a veces alguno de ellos me enviaba una fotografía de la preciosa, Ninna.

Este fin de semana me entró un mensaje 

Maia, disculpa mi reacción de aquellos meses atrás, más que molesta estaba asustada, creí que disolver nuestra sociedad acabaría con nuestra amistad; y fui yo quien la terminó Como ofrenda de paz te envío el calendario 2025 de PLAYBOY, sé que te gustará.  

P.D: Me he enterado de la reunioncita de esta noche para romper la preciosa piñata que llevó para navidad, Sarai, te aviso que me he autoinvitado y llegaré a las seis.
Marce.
— Hay mucho por contar y escuchar, pásate a las cinco, tengo enfriando un cola de mono que sé que te encanta 
— ¿Cola de mono?, amiga, voy para allá...

¡Acompáñanos!
Té, Café, Chocolate, Cola de mono, galletitas y lo que apetezcas -estamos celebrando-.


Calendario 2025 de PLAYBOY




sábado, 4 de enero de 2025

“Lejos en la distancia sus ojos siguen mirando”

Alta, de largas piernas, busto generoso, melena corta y ondulada, piel blanca como papel, cocinaba deliciosamente, una habilidad que mi padre heredó -cuando lo hacía-, fuerte, resolutiva, abnegada, un ejemplo a seguir -decia mi padre-.

Era escucha, observadora, callada, fría y de mirada inquisidora, despertaba antes del alba; y a las siete ya tenía todo en orden, la casa limpia, ropa lavada, la anterior planchada y acomodada, ¿en qué momento entraba en las habitaciones a acomodar las prendas sin ser detectada?, nunca lo supe, a esa hora el desayuno humeaba listo para ser devorado. Su agudeza era temeraria; y cuando la comunicaba, nadie en la familia la cuestionaba.

Ángela María llegó a mi vida dos años antes, para esas fechas yo andaría por los trece años, ella estaba por cumplir sus veintiséis, trabajaba de día y estudiaba nocturna, no recuerdo en qué momento la conocí, pero desde el inicio la amistad se sucedió espontánea. Hacíamos pijamada, desayunaba o comía en casa, sus visitas eran diarias.

Una tarde de domingo que sabía que estaría allí, Ángela María fue a visitarme a casa de la abuela, lejana, aún imperceptible, la abuela con su vista de águila la vio venir por ese basto despoblado que rodeaba su casa, entró y reprendió a mi madre, — ¡María!, ¿cómo es posible que permitas la amistad de tu hija con una desviada?, corta esto de inmediato si no quieres que te acuse con mi hijo.

A la abuela no se le cuestionaba, Mamá me negó y desde ese momento la amistad se fue quebrando, -un año después la abuela murió-. Luego de muchas súplicas, Ángela María nos siguió visitando, quiero suponer que nunca se enteró.

— El dolor se está volviendo insoportable, Chabelita, creo que es un cólico renal como el anterior, ¿puedes venir a arreglarme?, tengo noche familiar de fin de año 
— Vente al hospital que tengo guardia, Maia, aquí lo resolvemos

Sarita me acompañó y entramos por urgencias, Chabela ya me esperaba, le dio indicaciones a la enfermera y dijo que volvería porque tenía un infartado. La enfermera se acercó, tocó mi vientre y me sonrió 

— ¿Duele mucho, Maia?
— Intensamente, pero no en el vientre
— Lo sé, en un momento te arreglo. A ver, Maia, esta inyección duele como patada de mula, decide, ¿te la pongo de pie o acostada?, el dolor quizás sea equiparable con el que sientes ahora, pero será momentáneo, bueno, no tanto, durará unos minutos 
— Vaya, prefiero de pie

Rocío, la enfermera, preparó todo, se acercó y se quedó observando 

— Niña, que no te has bajado el pantalón 
— Bájelo hasta donde considere, por favor, que me estoy quebrando 
— Tranquila, va a pasar, te lo bajaré a media nalga, naa, mejor completo, así tendré una visión más amplia

Rocío puso la inyección y casi de inmediato sentí su recorrido; y en ese momento entendí por qué había dicho que duele como patada de mula. El dolor fue remitiendo -ambos- y es cuando me di cuenta que la mano de Rocío seguía empalmada en mi trasero

— Ya está pasando, Rocío, gracias 
— No corre prisa, niña, cómo soltarte si tienes un bonito trasero, debí darte una nalgadita antes de aplicarte la inyección 

Frente a mí, Sarita sonreía maliciosa

¡Acompáñame!
Hay té, café y galletitas en la mesita de arrimo



P.D. Ángela María se casó y tuvo tres hijos, actualmente vive con, Laura, su segundo matrimonio y el amor de su vida, -enlasierradenomeacuerdo-; y gracias a las redes seguimos tan amigas.


domingo, 29 de diciembre de 2024

Manías




En vísperas de año nuevo mi madre se -nos- ponía a hacer limpieza a fondo, no había escondite o rincón que no fuera sacudido del polvo, la exhaustiva limpieza incluía: conservar solo las prendas que se hubiesen adquirido ese año y desechar lo que se usaba poco o nada, sin importar valores o marcas, era una selección dentro de lo existente. 

— Pero madre, este bolso es de marca, ella de inmediato hacía un cálculo mental -que no recuerdo bien- costo + uso + algo más; y terminaba diciendo que la prenda había cumplido su función.

Pensaba que, para que algo se valore debe costar, así fuese simbólico; y todo lo que salía de la limpieza nos hacía cargarlo en la van para llevarlo a vender a los extremos de la ciudad, cada prenda era adquirida por una simple moneda. Algunas monedas a su vez eran lavadas, desinfectadas y colocadas en los zapatos que usaríamos la noche del 31.

Algunos rituales más cerraban el círculo de extrañas manías dentro de la familia, como la maleta roja, el cepillo detrás de la puerta, la quema de papeles, el huevo en el vaso, la figurilla de un gallo dirigida hacia la puerta principal... Si, definitivamente, mi madre era peculiar.


Yo tengo la mía, una que adquirí de las tantas que se sucedían en casa a la entrada de año nuevo, un billete nuevo y de mediana denominación guardado en una cartera nueva, ¿Qué puedo decir a mi favor...?, digna hija de mi madre.

Brindemos por el año que termina y por el que está por iniciar.

¡Acompáñame!
Té, Café, Chocolate, Ponche, Galletitas, Pay de manzana canela; y lo que apetezcas en la mesita de arrimo. Mantitas en el sofá y música a elección.

¡ Felices Fiestas!

sábado, 21 de diciembre de 2024

Una anécdota nada pretenciosa



En la reunioncita del fin de semana pasado, -la última de este año- a Sarai se le ocurrió traer una piñata para volver a sentirnos niñas. Las siete, al ver la piñata nos dió tanta ternura que fue imposible hacerle daño. Ahora esta galletita forma parte de la decoración.

¡Felices fiestas!

¡Acompáñame!
Té, Café, Chocolate, Ponche y lo que apetezcas


jueves, 19 de diciembre de 2024

Por si no sabías estoy en facebook

Buscaba algunos productos para la reunión del fin de semana, me sentía perdida entre tantos cárnicos y opté por enfocarme en algunos quesillos, nueces, arándanos y quizás jamón serrano, algo podríamos hacer con eso, -pensé- estaba concentrada en qué escoger cuando sentí un aliento recorrerme desde atrás.

¡Manolo!
— Maia, mi amiga, ¿cómo has estado?
— Abrumada en este momento, intento organizar las compras para la cena de esta noche con las chicas, pero tanta carne... es demasiado para mí; y el olor en casa penetra y se queda por mucho
— ¿Y si encontramos un punto medio, Maia?
— ¿Qué sería?
— Quizás les parecería drástica una cena vegana, pero podríamos pensar en una vegetariana 
— ¿Vegetariana?, podría funcionar; ya seleccioné algunos quesillos, obvio, el jamón serrano no entra en el matiz pero, ese podría ser el punto de distracción para evitar reclamos, es una buena solución, Manolo 
— ¡Bien!, ¿sabes dónde puedo encontrar esto, Maia?

Abrió su WhatsApp y dentro de una conversación seleccionó una imagen que antepuso y me mostró, le indiqué que tenía que salir e ir hacía la izquierda, dar vuelta, avanzar  y... lo sentí perdido 

— Ven, vamos a pagar esto y te muestro el camino
— Pero mujer, esto es un reburujo, me siento perdido con tanta vuelta 
— ¿Y qué esperabas?, no puedes buscar compresas en el área de alimentos, muéstrame otra vez la imagen, -examiné los detalles y busqué entre tantas mientras tenía a, Manolo detrás haciendo una indicación sin darse cuenta que había elevado la voz-
Maia, que sea flujo abundante, Maia, asegúrate que diga flujo abundante, Maia, por favor, flujo abundante 
Manolo, si intentas avergonzarme tendrás que esforzarte más porque con eso no sucederá 
— ¿Avergonzarte?, no, Maia, es que, Marce me indicó encarecidamente que fuera flujo abundante 
— ¿Un paquete o dos?
— Uno, por favor; y disculpa si mi comportamiento fue inapropiado 

Sonreí, le entregué el paquete, lo cogí del brazo y nos dirigimos al área de autocobro, él seguía cotejando paquete con imagen

Maia, pero aquí dice ocho piezas y el que me diste es de dieciocho 
— Está bien, Manolo, nunca sobran 

A última hora las chicas decidieron encargar un par de tartaletas saladas, una de atún y la otra vegana que resultó en desastre. La base al tacto se desmoronaba y el relleno era acuoso, salado y desagradable.

— ¿Saqueamos tu despensa, Maia?
— Revisen lo que quieran, Sarita, o podemos hacer algo con lo que compré está tarde 
— ¡Lo hacemos!; ya sé cocinar, Maia, pero solo tú y yo, a ellas déjalas que se pongan al día -así no estorban-
— Ja, como desees, Sarita; -y mientras preparabamos todo-
— Con mi Vega acordamos vivir juntos, primero acepté, luego lo rechacé, sí, lo hice, no me mires así, Maia. El veganismo está bien un par de días de vez, -muy de vez en cuando-, pero no siempre, después de rechazarlo le dije por qué lo hacía y me dijo que si era ese el motivo que ya sabía que no soy vegana, que eso se huele, ¿cómo que se huele?, pues eso, amiga, que nos daremos la oportunidad. 
— ¡Enhorabuena, Sarita!; ¿y está nueva faceta de cocinar?
— Pues verás, los fines de semana en su casa me hicieron darme cuenta que la comida no se prepara sola ni aparece por arte de magia, es ahí cuando entendí que si quieres comer debes preparar; y si pretendes preparar algo medianamente decente debes aprender.

En el jardín la música había cesado y los murmullos eran interminables; las distintas voces se atropellaban para hablar, Sarita y yo salimos a ver qué estaba ocurriendo o si había algún tipo de desacuerdo, al llegar de inmediato, Milli tomó la palabra actualizandonos con la información.

— ¿Ustedes sabían que facebook se puso nuevamente de moda?
— Mmm
— ¿Maia?
— ¿Tú madre, Milli?
— Y la de todas, se abrieron una cuenta, ¿lo sabías?
— Sé un poco del tema 
— ¿Y no nos contaste?, ¿Cómo te enteraste?
Milli, tu madre me envió un mensaje hace unos meses "Por si no sabías estoy en facebook; y es la leche", obvio ya lo sabía, me había saltado una sugerencia -de todas- casi de inmediato, me pidieron ayudar en la configuración y es cuando salimos al café. Lo que no entiendo es que no tuvieran redes antes

Después del drama por sentirse traicionadas, decepcionadas y hacerme un recordatorio de lo que significa la amistad empezaron las hazañas descubiertas.

— Mi madre resultó internacional, dice tener amigos por doquier, ahora siempre que la veo con el móvil me hago todo un drama mental de lo que pudiera sucederle

— La mía encontró a su -primer amor- y se han puesto de acuerdo para reencontrarse, he tenido que imponer tiempo en internet; y aún así se oculta para hablar con él, está desatada, es imposible controlarla, le he prohibido que hable con él pero no hay manera

—Mi madre conoció a un coreano y quiere viajar para estar con él, le dije que por nada del mundo lo permitiría y me dijo que no espera mi permiso

— Pues mi madre resultó ser pelín cuerda y se hizo de una amiga con la que pasa horas charlando, le ha vuelto la alegría por las pequeñas cosas y está muy animada con su amiga, Lupe; y hasta planes tiene de ir a visitarla y pasar una temporada juntas

Y cómo le explico que, Lupe o Guadalupe es nombre unisex...

¡Acompáñame!
Té, Café y poco más en la mesita de arrimo; y pasemos estas fechas en agradable compañía.


domingo, 24 de noviembre de 2024

Dulce compañía

Una situación extraña me hizo buscar en internet algo parecido, -si acaso era posible- y descubrí que no es un hecho aislado, esto ya ha sucedido...


No tuve noción del tiempo, pasada la intoxicación me incorporé con lentitud, por un momento me sentí sola, pensaba que quizás si necesitamos en algún momento de alguien que nos acompañe en el camino; y nos apoye cuando estamos vulnerables. Voltee a ver las sábanas y al lado mío descubrí un montoncito de croquetas, -apenas tres-; y junto a ellas había un poco de hierbita, desconcertada lo busqué, Gurrumino me miraba emocionado; y es ahí que entendí que nunca estuve sola...

Hoy Gurrumino y yo estamos en el sofá negro viendo una serie. ¡Acompáñanos!. En la mesita de arrimo hay Té, Café, Chocolate y lo que apetezcas.

miércoles, 30 de octubre de 2024

Se acerca la despedida



Caminaba por el parque cuando vio a un perro viejo y regordete, parecía agotado, dejó que se acercara y examinó su collar, su barriga abultada, definitivamente estaba bien alimentado, pensó que quizás se había extraviado. Lo llamó que lo siguiera; y caminando lado a lado salieron del parque hacia su casa.

Al entrar en su vivienda el perro la recorrió sin mucha curiosidad, pero al ver un mullido y cómodo sofá se subió y ahí se quedó durmiendo alrededor de una hora, luego se levantó, se dirigió a la puerta de salida y empezó a arañar el marco. Él extraño se acercó a abrir la puerta y vio al perro alejarse, cuando estaba a punto de perderse en una curva, el perro volteó, se quedó mirándolo, agitó su cola y continuó su camino.

Ahora cada tarde el perro llega, rasga la puerta, entra y va a dormir al sofá. El hombre sintió mucha curiosidad, colocó una nota en el collar del perro: “Tu perro ha estado durmiendo la siesta en mi casa todos los días”. Al día siguiente, el perro llegó con otra nota en su collar: “Vive en una casa con cuatro niños; está tratando de recuperar el sueño. ¿Puedo ir con él mañana? 
Créditos a su autor.

Al leer esta publicación recordé cuando Gurrumino me adoptó. Iba caminando por el mercadillo navideño, me encontré a unos conocidos que lo llevaban cargado, Gurrumino empezó a darme lamiditas y se empujaba hacía mí, lo cargué y de inmediato se enroscó en mi brazo y no volvió a soltarse. Fue sencillo el trueque, Gurrumino quería venir conmigo y ellos no tenían gran interés en quedarselo, unas crepas de frutillas y cajeta; y chocolate caliente fueron suficiente pago para ellos y una gran alegría para mí.

— Maia, no sé cómo ayudar a Titi a salir de este bache
— Dale tiempo, es reciente su pérdida 
— No quiero que se hunda; ya han pasado semanas 
— Habla con ella, quizás quiera adoptar un perrito 
— Se lo preguntaré, luego te llamo, Maia

Horas después, Marcos me visitó y me comentó que su hermana si quería adoptar pero más adelante. ¿Qué entendemos por "más adelante"?, claramente no lo mismo que, Marcos que de inmediato se puso a buscar en redes sociales perritos en adopción. Titi fue muy clara en sus indicaciones, quería adoptar, no comprar, le pidió a, Marcos que llegado el momento saliera a la calle y si en su trayecto lo seguía un perrito lo llevara a casa, con ella.

Marcos empezó a buscar en las redes sociales, Samoyedo, Mastín, Gran danés, algunos en adopción, todos con la característica de ser grandes, muy grandes.

— Marcos, no puedes llevar a tu hermana un perro tan grande, la va a tirar
— Pero son tranquilos , Maia
— Pero no podrá con uno así, busca uno pequeño, pero, Marcos, te dijo que "más adelante"

Dejó la búsqueda de lado y empezamos a charlar, en algún momento recibió un mensaje con foto. Un pequeño bebé shitzu buscaba un hogar solvente, el cachorrito de dos meses nació con problemas de salud y necesitaba a alguien que pudiera recibirlo y brindarle la atención médica y cirugía que requería para recuperarse

Y son esas situaciones que no te permiten quedar estática. Concertamos cita y fuimos por el cachorro, en el trayecto compramos el paquete de quince kilos de alimento raza pequeña que nos solicitó la persona como trueque.

Él pequeño hizo lo mismo que, Gurrumino, se enredó en mi brazo y ya no quiso soltarse, desde entonces lo ha estado atendiendo, Sarai; y al cumplir su esquema de vacunación entró a cirugía ambulatoria y se ha recuperado estupendamente.

Titi ha seguido su evolución y está lista para recibirlo... Pero yo no estoy segura de dejarlo ir, Doñito se ha vuelto parte escencial de mi familia, gran dilema, quiero apoyar a Titi, pero no quiero desmembrar mi pequeña familia.



Empieza a sentirse el frío, hay mantas en el sofá; y en la mesita de arrimo chocolate, café, té y galletitas.
¡Acompáñame!


sábado, 26 de octubre de 2024

Como un suspiro



Maia, me gustaría que conozcas a mi abuelita 
— ¿Cuál es el motivo?
— Es la persona más importante en mi vida; y quisiera presentartela
— ¿Cuándo quieres que la conozca?
— Elige tú, entre semana cualquier día 

Recorrimos la ciudad adentrándonos en las primeras colonias que se formaron, casas muy antiguas empezaron a aparecer, cada una diferente a la otra, en esos lugares no se encuentran viviendas fabricadas en serie, no tienen estacionamiento, son de un piso y su estructura es alta y con esquinas curvas, eso solo es posible en el lado norte.

Frente a la vivienda se mantenía firme una plaza circular donde presentaban corridas de toros, diferente a otras estructuras de esa naturaleza, esta es considerablemente bajita.

— ¿Sigue activa esta plaza?
— Solo para lucha libre 
— Es muy baja, me da la impresión que los toros podían escapar sin problema 
— Sucedía con frecuencia, en el frenesí saltaban a las gradas, luego corrían alrededor de la colonia; y nosotros siendo niños salíamos despavoridos
— Aterrador 
— Y divertido, soltabámos una carga de adrenalina potente; y en la noche nos reuníamos frente a una fogata a contar nuestras hazañas, aunque eran de todos conocidas, esa fogata olía a testosterona pura y dura.

Entramos a la vivienda, parecía un lugar suspendido en el tiempo, todo estaba seccionado y entremedio separando los dormitorios de los accesos comunes había un largo corredor, al fondo y uniendolo todo un enorme y rústico jardín.

— Ven, Maia, mi abuelita ya no sale de su habitación 
— ¿Le has preguntado si quiere recibirme?
— Anoche hablé con ella
— ¿Y si refrescas su memoria?
— Tiene muy buena memoria, Maia

Entramos a su dormitorio, una mujer menudita estaba sentada en una de las dos camas que había, recostado a su lado un pequeño y blanco cachorro que recibía sus caricias.

En algún momento nos quedamos solas, doña Sofía pasaba los noventa años, tenía una agilidad mental sorprendente, se dejó sentir casi de inmediato.

— Su habitación es bonita, tan llena de recuerdos 
— Es lo único que me queda de mi Juan 
— Lo siento 
— Yo no, me hubiera dolido más si yo me fuera primero, no son tan fuertes como piensan, pero los dejamos creer que sí 
— ¿Mucho tiempo juntos?
— Imagínate, llegó al pueblo donde vivía con mis padres cuando yo tenía doce años, iba con otros chefs, como era un pueblo de aves, ellos llegaron a enseñarnos a elaborar galantina de pavo; yo me acerqué a aprender y me dijo que fuera a buscar a mis padres, que quería hablar con ellos, al día siguiente nos casamos y nos venimos para aquí 
— ¿Volvió alguna vez al pueblo?
— No, mi lugar estaba al lado de mi Juan; y ahora está aquí, en la casa que me construyó; y dónde me ha dejado

Volví a observar las paredes tapizadas con fotografías en un blanco y negro desvanecido, cinco embarazos gemelares de varones — ¿Cuál es usted, doña Sofía?, se señaló entre las cuatro niñas -ella se perdía como una más-

y entre todo ese tapiz había una fotografía que destacaba, era la única que tenía marco, era más grande que el resto y en color. Me quedé observando con detenimiento, parecía tan diferente 

— ¿Su marido?
— ¿Quién? -buscó con la mirada tratando de ubicarlo-
— Él -señalé la fotografía con marco-
— ¡No, no!, es el niño Fidencio
— ¿Su hijo? -me miró y su rostro mostraba desconcierto-
El niño Fidencio es un santito muy milagroso, ¿mi nieto sabe que no eres creyente?
— Eso creo, ¿es un problema?
— No para mí, he visto cosas peores que eso; ya he vivido muchos tiempos; y sigo aquí, adaptándome al cambio, pero mi nieto sí es religioso 
— Mientras sea respetuoso, doña Sofía, ¿por qué es tan milagroso?
— Cuando llegamos aquí; y al estar construyendo tuvimos que cavar varios metros para poner tierra buena para el jardín, mi Juan quería un huerto para sus recetas; y encontramos cosas malas enterradas, el niño Fidencio nos ayudó a alejar toda la maldad
— ¿De ahí viene su fe?
— No solo de ahí, también de los milagritos que hizo en vida; y sigue haciendo
— Entiendo 
Maia, respeta la naturaleza del hombre y él respetará la tuya
— Gracias, lo tendré en cuenta
— Ayúdame a llegar a la cocina, haremos galantina

Y mientras preparábamos la galantina

— Setenta años casada... ¡Toda una vida!
— Apenas un suspiro, diez años sin mi Juan han sido toda una vida


Té, Café, Tinto o lo que apetezcas; y un intento forzado de galantina 
¡Acompáñame!







lunes, 14 de octubre de 2024

Un paso a la vez

Un par de llamadas fueron ignoradas, lo mismo sucedió con los mensajes... Lo comprendí, es trago amargo perder a un ser querido, más si era tan cercana a su abuelita. Pidieron que el funeral fuera familiar.

Habían pasado días y el silencio se mantuvo, pero solo en línea personal porque en las redes las publicaciones se sucedían de forma continua, al leerlas, había constancia del dolor que la estaba consumiendo. Guardé distancia y respete su duelo.

— Maia, amiga, discúlpame que no haya respondido antes pero aún me duele
— ¿Cómo te puedo ayudar, Sarai?
— Invítame a comer, necesito salir de esta toxicidad, que mis tíos discuten todo el tiempo por la herencia 
— ¿Intestada?
— Para nada, pero no aceptan que me nombrara su heredera, van a... eso que se hace para decir que no es válido el testamento 
— ¿Vienes a casa o salimos por ahí?
— A tu casa, Maia, comida simple, amiga, quiero sentir que estoy con abuelita

Llegó con su marido -de nombre difícil de recordar- y sus tres hijos

—Estos niños son copia tuya, Saraí, en nada se parecen a su padre
— Sus padres -aclaró como siempre-
— ¿Por qué lo haces, Sarai?, tu marido lo adoptó y lo cuida como suyo
— Hay que dejarlo claro, Maia, no sé por qué, pero hay que hacerlo -me encogí de hombros, su familia, sus reglas-
— ¿Qué quieres que prepare, Sarai?
— Tortilla española, amiguita
— ¡No manches, Sarai!, hay que buscar a un español que quiera hacerla... ¿tu padre querría? -negó con la cabeza- bueno, haré lo mejor que pueda
— Esfuérzate, Maia

Se quedó mirando el plato, su desaprobación era evidente 

— No te ofendas, amiga, pero esto en nada se parece a una tortilla española 
— ¡Claro que sí!, es una fusión moderna
— ¿Qué es esto?
— Sarai, es chorizo argentino, es una tortilla EspañArgentina, Marcos me enseñó a prepararla
— ¿Bromeas, Maia?
— ¡Nunca con la tortilla española! -,un poco incrédula empezó a comer-
— No sabe mal, o quizás que tengo hambre 
— Lo que sea, Sarai, sigue comiendo 

Mientras lo hacían yo los observaba, sentados a distancia, sin mirarse o hablar entre sí, un abismo los mantenía lejos 

— ¿Cómo se conocieron?

Desconcertante pregunta, parecían absortos, como tratando de situarse en aquel momento, Sarai rompió el silencio 

— Estudiábamos juntos, compañeros de clase; yo me había casado y ya tenía un hijo, siempre llegaba amoratada y él me consolaba, como muestra de amistad le presentaba a mis amigas y le concretaba citas, eso siguió pasando hasta mucho después que me divorcié; y una tarde que le dije que saldría con la última de mis amigas se negó y me pidió que ya no lo hiciera, que me quería a mí, le expliqué mi situación, de mi hijo y que no estaba para juegos ni perder el tiempo, me dijo que él tampoco, que ya lo había hecho darle vuelta a todas mis amigas y que tampoco estaba para juegos, que fueramos al registro y eso hicimos

El ambiente se sintió liviano; y nada quedó de la extraña tortilla EspañArgentina


Hay huequito en el sofá negro; y las bebidas en espera
¡Acompáñame!