jueves, 20 de junio de 2024

La mirada de ayer


A veces me pregunto si soy el √ļnico bicho raro que determinadas situaciones me remontan al seno familiar, o acaso soy/somos/nos sucede a un mont√≥n...

Vino un amigo de visita de Espa√Īa 
— Maia, vamos a vernos 
— Ahora no puedo, estoy en el trabajo, te busco esta tarde
— Bueno, estar√© en el departamento, solo bajar√© a por la comida; -y entre tanto y tanto se dedic√≥ a enviarme mensajes-
— Eres muy atractiva y sexy, puedes volver loco a cualquier hombre, aunque a veces te cueste aceptarlo
— Da igual,  qu√© gano con eso 
— C√≥mo que qu√© ganas,  gustar a los hombres,  Maia, deber√≠as ser actriz porno
— Ja, es broma ¿no? 
— ¡Noooo!, piensatelo, puedes practicar conmigo tantas veces quieras, faltar√≠a m√°s 

Entr√≥ en mi habitaci√≥n, entre sus manos llevaba el vestido amarillo con un tenue estsmpado de diminutas florecillas, frunc√≠ el ce√Īo, no es que me desagradara el vestido -o no tanto-, solo sent√≠a que era demasiado en todo -ajustado,  cortito y escotado-. 

Sab√≠a lo que eso significaba. Acompa√Īar a mi madre a hacer alg√ļn tr√°mite o reclamo; y sab√≠a lo que suceder√≠a, empezando por el taxista y su mirada insistente por el retrovisor, luego  el funcionario -cualquiera que estuviera en turno- me recorrer√≠a en principio por el rostro,  el escote, las piernas; y al regresar la mirada se quedaria detenido en mi rostro; y dir√≠a algo -lo mismo- que ya me sab√≠a de memoria; y como siempre; yo me acercar√≠a a mi madre y sin apartar la vista del funcionario le dir√≠a bajito,  "mami, me siento inc√≥moda"; y mi madre con su caracter√≠stica mirada me mandar√≠a callar; y todo esto no pasar√≠a inadvertido para el funcionario.

Luego regresaríamos a casa y mi madre diría a mi padre "Fue difícil pero pude solucionarlo"; y esperaríamos el siguiente mes para hacer todo lo mismo.

— En diez minutos salimos, Maia -me entreg√≥ el vestido y sali√≥ del dormitorio.

No hab√≠a mucho para hacer en mi aspecto, no usaba maquillaje y mi cabello ondulado era rebelde y largo, hac√≠a tiempo que me hab√≠a ganado la batalla y lo dejaba a su aire. Me puse el vestido amarillo y me sent√© a esperar que apareciera mi madre, restaban ocho minutos y ella era puntual, como aprendi√≥ a serlo el taxista si quer√≠a evitarse la reprimenda de mam√°. 

— Eres una preciosidad -mencion√≥ el funcionario- mi madre le lanz√≥ una mirada fulminante que el funcionario no advirti√≥ 
— Tiene trece -dijo mi madre sin apaetar la vista-
— Ya crecer√° -ambos se miraron y despu√©s de un momento el funcionario, intimidado se recogi√≥ en su asiento.

Dec√≠a mi madre que la mujer ni puede, ni debe ser sexy o sensual porque, -por defenderla- se meter√≠a en problemas el hombre,  pero tambi√©n dec√≠a que hab√≠a que usar las armas que ten√≠as a tu alcance...

Porque, los hombres pueden mirar, pero no tocar... a menos que se lo permitas...





viernes, 14 de junio de 2024

A las prisas

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Olvid√© la cita con el ginec√≥logo y media hora no era suficiente para prepararme y llegar a tiempo -quince minutos antes-, entonces, o me duchaba nuevamente e iba escurrida y caralavada o solo aseo √≠ntimo y me presentaba como estaba; y recordando mi trabajo y lo desagradable que resultan los aromas cuando la higiene no es correcta o han pasado horas desde el aseo me decant√© por una r√°pida ducha.

Me hab√≠a echado el cabello hacia adelante e introduc√≠a los dedos y lo agitaba un poco tratando de sacar el exceso de agua; y lo √ļnico que logr√© fue activar los botoncitos, mis movimientos se vieron interrumpidos cuando record√© la falta de perfume, busqu√© y en el fondo de la bolsa me encontr√© un peque√Īo perfume de brillos de roll on -que no recuerdo qui√©n me obsequi√≥- lo apliqu√© en forma discreta mientras sub√≠a. Tres pisos despu√©s y apareci√≥ de nuevo la constante interrogante de qu√© estaban pensando cuando construyeron esos escalones que parecen creados para gigantes, llegas a piso con el coraz√≥n en la mano y el aliento varios metros adelante.

— Maia, en un momento te llaman 
Agradec√≠ y me acerqu√© a la ventana, la vista desde ah√≠ es incre√≠ble, al frente hay un estadio antiguo con una estructura espectacular, con la modernidad ha quedado rezagado a solo eventos espor√°dicos y sin mayor importancia; y a√ļn as√≠ se mantiene en pie, orgulloso e impoluto. Me llamaron  y me dirig√≠ al consultorio.

— ¿A las prisas, Maia?
— S√≠, doc, olvid√© la cita
— No te preocupes, adel√°ntate y col√≥cate la bata, cuando est√©s lista me llamas
Me saqu√© la ropa y me coloqu√© la bata, mi cabello segu√≠a h√ļmedo, me acerqu√© a la mesa de exploraci√≥n y lo llam√©

— Maia, revisemos primero los pechos -me indic√≥ los movimientos a seguir- ¿est√°s de acuerdo, Maia?
Y a pesar de saber lo que segu√≠a y la incomodidad que me genera, en mi cabeza predominaba -como siempre- la interrogante ¿estoy lo suficientemente limpia?, ¿huelo bien?, ¿olvid√© algo?. Baj√© la bata y me di cuenta de su reacci√≥n, √©l se recompuso de inmediato pero esa sensaci√≥n me result√≥ inquietante. Luego me indic√≥ que me recostara para una exploraci√≥n completa, al colocarse entre mis piernas su comentario fluy√≥ sin percatarse — Hoy vienes luminosa, Maia
Una sensaci√≥n de inseguridad se apoder√≥ de m√≠ e instintivamente un√≠ las rodillas; y el resto de la consulta lo pas√© callada. 

— Maia, te llamar√© para los resultados -me sonri√≥ y me abraz√≥ c√°lido-

Llegar a casa y ducharme es lo que segu√≠a; y al sacarme la ropa los brillitos se hab√≠an esparcido... 



miércoles, 5 de junio de 2024

Tan solo una cita


M√ļsica cortes√≠a de Mar√≠a

Llegado el día, me puse un bonito vestido negro que jugaba un poco con las texturas y los cortes, no fue lo primero que encontré -como suele decirse- lo busqué específicamente para la ocasión.

— "Solo una cita y partimos de ah√≠, Maia", me lo dijo y parec√≠a honesto, quiz√°s por eso no sent√≠a el peso de un compromiso o una promesa m√°s all√° de esa noche.

Llegamos al cine, hab√≠a algunas personas en fila para escoger sus lugares, nos acercamos a cafeter√≠a; yo me qued√© seleccionado las bebidas, caf√© fr√≠o para ambos. √Čl se dirigi√≥ a taquilla, me qued√© observando c√≥mo se alejaba, indecisa mientras pensaba ¿fue buena idea salir con √©l?, es mi amigo y no quiero verlo de otra forma... ¿no quiero o no puedo?, ah√≠ me qued√©. 

Ped√≠ las bebidas y fui a su lado, al llegar, √©l segu√≠a escogiendo los lugares, su atenci√≥n, concentraci√≥n o distracci√≥n estaba a su derecha con la chica que ten√≠a al lado; -y cualquier hombre lo har√≠a, ella tra√≠a un escote monumental-, luego volv√≠a a ver la pantalla para tratar de disimular  — Maia, querida, disc√ļlpame,  hace a√Īos que no vengo al cine. -su nerviosismo era evidente-.

Todo el tiempo entre el caf√© y la selecci√≥n de lugares me sent√≠ observada, ten√≠a esa sensaci√≥n de escalofr√≠o en la parte central de la espalda,  como una espera larga de un dedo que est√° a punto de recorrerla y la espera se vuelve eterna. Mi cita ya lo hab√≠a  notado y despert√≥ a su macho interno, -me di cuenta porque asent√≥ el brazo en mis hombros y la mano cerca de mi cuello, como quien delimita sus terrenos-, la sensaci√≥n segu√≠a y no quise evitarlo por m√°s tiempo, me di la vuelta, detr√°s estaba un hombre -la √ļnica descripci√≥n que se me ocurre de √©l- bello en todos sus √°ngulos,  era un im√°n con forma de hombre, atractivo y con mucha personalidad; y tanto, que las piernas me temblaban y el pulso estaba enloquecido ante su mirada.

Quise parecer normal pero el temblor de mi cuerpo no cesaba y no pas√≥ inadvertido a mi cita, hab√≠a colocado su brazo alrededor de mi cintura — ¿Nos vamos, cari√Īo? -asent√≠ y nos dirigimos a la sala-. 

Mi cita hab√≠a colapsado, √©l mirando a la chica de escote pronunciado y yo descubriendo en otro un deseo ingobernable. 

Iniciada la pel√≠cula, en un destello de luz pude darme cuenta que ese hombre esculpido por los dioses se hab√≠a colocado a  mi lado izquierdo; y dentro de esa semioscuridad su mano envolvi√≥ la m√≠a...


jueves, 30 de mayo de 2024

Sí, lo reconozco, a veces soy una pesadilla...



Fragmento de la malicia en la mujer
-La Catedral del Mar-


Como lo he mencionado en algunas ocasiones, mi madre dec√≠a y estaba firme en su creencia que las mujeres somos pr√°cticamente la encarnaci√≥n del mal; y cuando llegu√© a confrontarla pregunt√°ndole — Ma, pero tienes tres hijas, ¿somos malas?, ella respond√≠a tajante que no, que sus hijas no lo eran precisamente por ser sus hijas. Al ver su rostro y esa mirada domadora prefer√≠a callar y no ahondar en el tema. Todo esto lo vine escuchando el tiempo que vivimos juntas -que no fue tanto, pero como si lo fuera-. La mujer envuelve y hace pecar al hombre, lo lleva por el mal camino, lo hace dudar, se mete en su mente y lo obliga a hacer cosas que al hombre no se le hubiese ocurrido... y as√≠ innumerables frases tan aprendidas a lo largo del tiempo. 

Cuando mi hermano mayor se quiso divorciar de su mujer despu√©s de siete a√Īos; y ya habiendo puesto toda la situaci√≥n sobre la mesa a mis padres y los de ella, dos meses despu√©s, nos dio la noticia que ella estaba embarazada por tercera ocasi√≥n — ¡Qu√© diantres! -le cuestion√©- ¿c√≥mo dices no soportarse y la embarazas?, mi madre de inmediato sali√≥ en su defensa argumentando que ella hab√≠a embaucado a ese pobre e indefenso angelito para evitar el divorcio — ¿Acaso te puso un arma para obligarte? — ¡Basta, Maia, es hombre!, la mujer se controla, el hombre no. Cuando dec√≠a ¡Hombre! parec√≠a que hablaba de una divinidad...

Saqué el móvil cuando sentí la vibración de un nuevo mensaje; y antes que pudiera leerlo levanté la vista... Innombrable se quedó mirándome con sus ojos al acecho.

—¿Celosa, Maia? -no pude evitar re√≠r internamente, en el exterior mi rostro parec√≠a inmutable-
— ¿De tu quincea√Īera?
— De que pueda al fin desprenderme de ti, de tu yugo; y de haber conocido a alguien que te supera; ¡y por mucho!. Puedo asegurar que me he exorcizado de tu falta de querer. Ahora es que veo que eres todo lo opuesto a lo que cualquier hombre puede desear ¡Oh, cari√Īo, me has perdido!; y Maia, tiene diecinueve. 

Conforme hablaba me fui perdiendo en mis pensamientos hasta dejar de escucharlo y me qued√© observ√°ndolo, ¿En qu√© momento me pareci√≥ atractivo?, ¿Cu√°ndo y por qu√© mi loca cabeza lleg√≥ a admirarlo?. √Čl segu√≠a diciendo incoherencias sin apartar la vista de m√≠, intentando captar anticipadamente mi sentir y descubrir si sus palabras me hac√≠an un da√Īo que estaba muy lejos de sentir. 

Intu√≠ la intenci√≥n de su larga mirada, de su limitada sonrisa, ten√≠a esa expresi√≥n de triunfo tatuada en cada part√≠cula de su ser, sal√≠ de mis pensamientos y me centr√© en terminar la conversaci√≥n insulsa con Innombrable.

Acerqu√© mis labios al l√≥bulo de su oreja, exhal√© serena y le dije bajito — Uno no se arrepiente de lo que dice, lo hace de lo que calla; y yo contigo call√© demasiado para no hacerte sentir mal... y t√ļ... ¡ser√≠a tan f√°cil!.

Empez√≥ a temblar; y me beb√≠ de un sorbo su fuente de turbaci√≥n . Me beb√≠ el sonido de su quebrada voz crepitante ante la hoguera que, con solo un peque√Īo roce lo enciende. Me beb√≠ su dureza hasta dejarlo fl√°cido; y solo qued√≥ frente a m√≠ su cuerpo debilitado y vulnerable; y toda la seguridad que hab√≠a mostrado se volvi√≥ humo.

Me levant√© con calma, ese peque√Īo roce involuntario hab√≠a sido suficiente acercamiento para una noche, para una vida; y antes de retirarme me inclin√© hacia √©l y dije:  — Rectifico... ¡Es... Eres tan f√°cil...!. -A lo lejos, su novia de turno me observaba furiosa-.

Yo me fui... y me llevé conmigo el delicioso mensaje que acababa de leer.


Quiz√°s mi madre no estaba del todo equivocada, en lo que nunca estuve de acuerdo con ella es que todos los movimientos son por maldad natural en la mujer. Es quiz√°s que esas peque√Īas diferencias mentales hacen que la seducci√≥n sea m√°s sutil, al igual que el rechazo.

s√°bado, 25 de mayo de 2024

A veces la inocencia

Hace unas noches,  ven√≠amos de regreso de 'nomeacuerdo', manejaba, Marcos, mi compa√Īero de escapada, en alg√ļn momento del camino mir√© hacia el cielo; y en una actitud escandalosa y sin precauci√≥n puse mi mano en el torso de, Marcos al tiempo que dec√≠a emocionada — ¡Espera, espera!, Marcos, sin entender qu√© suced√≠a; y con una calma infinita detuvo el auto — ¿Maia, est√°s bien?, ¿qu√© pasa?, —¿Has visto lo preciosa que est√° la luna?, espera que tomar√© una fotograf√≠a .

Desde dentro del auto posicion√© el m√≥vil y dispar√©  intentando capturar la belleza que estaba admirando. Mi fotograf√≠a no lleg√≥ siquiera a la definici√≥n de mediocre 

Maia, ¿es as√≠ como tomas fotograf√≠as?, ¡no lo puedo creer!, tienes la mejor c√°mara, ¿c√≥mo es posible que hayas tomado eso?
— ¡Oh, vaya!; yo quer√≠a lo que estoy viendo, ¿puedes arreglarlo, Marcos?

Marcos cogi√≥ el m√≥vil,  configur√≥ 'nos√©qu√©' y tom√≥ un par de fotograf√≠as bell√≠simas 

— Ahora entiendo por qu√© no colocas fotograf√≠as en tu blog -me qued√© observ√°ndolo un tanto sorprendida; y antes que pudiera reaccionar se apresur√≥ a decir- Marcela me lo cont√≥, a veces te leo; y otras veces tambi√©n 





No dije m√°s,  me acomod√© en el asiento,  parec√≠a serena pero mi cabeza trabajaba a marchas forzadas tratando de recordar cada momento de Marcos en mi blog, luego de un rato me relaj√© 
— Si mal no recuerdo te ha ido bien en el blog, 
— Por supuesto,  Maia, no esperaba menos de ti
— Y mira que no he contado la noche del barecito retro y las no-chicas
— ¿Y dejar√°s que lo olvide?
— Bueno,  quiz√°s...


Si pienso en un buen amigo... pienso en él.

viernes, 17 de mayo de 2024

Un día movidito

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— Hablemos, Gurrumino, escucha, se acabaron los d√≠as de descanso y toca trabajar; yo voy a la cl√≠nica y t√ļ te quedas aqu√≠. Cuidas la casa y si alguien se acerca, gru√Īe y ladra fuerte para que te confunda con un perrito enorme, pero no olvides tus tiempos de descanso  que  no todo es trabajo, ¿va?. Yo regreso en unas horas y te dar√© esa comidita rica que tanto te gusta, ¿recuerdas?.

Gurrimino mueve su cabecita de un lado al otro, para sus orejitas y vuelve a su mundo. Totalmente ignorada me retiro.

Gurrumino vigilando la casa por cam

Gurrumino en su largo -muy largo- descanso


Gurrumino me escucha llegar y se alborota, emocionada lo lleno de caricias, Gurtumino vuelve a ignorarme, se aproxima a su plato y todo su cuerpo es pura emoci√≥n. 

¿C√≥mo sabe que hoy toca pollito?...


Té, café y barra libre
¿Nos acompa√Īas?


martes, 14 de mayo de 2024

Llamada entrante...

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Maia, ¿d√≥nde est√°s?
— En casa
— ¿En qu√© parte de la casa?
— En la habitaci√≥n
Maia, ¿qu√© planes tienes hoy?
— Quedarme aqu√≠, estoy cansada,  Sarita
Maia, no puedes desperdiciar un d√≠a precioso qued√°ndote en casa, ¡salgamos!
— Prefiero que no
Maia, no seas aburrida
Sarita, si quieres puedes venirte
— Va, en un par de horas me paso por all√°
— ¿Un par de horas?, ¿pues d√≥nde est√°s?
— En un hotelito de provincia, tomando el sol -en pelotas- con un cape codder en la mano, aqu√≠ ya no hay nada m√°s que hacer, he dejado vac√≠o a Sergio
¿Sergio?
— S√≠, amiga, no me rega√Īes, a veces tropiezo con la misma piedra; y es solo para reafirmar por qu√© lo dejamos
— Bueno, como mejor te acomodes, Sarita
— Y t√ļ, ¿sigues con el mismo t√≠o?
— S√≠
— ¿Y c√≥mo van?
— Bien
— ¿C√≥mo es?, ¿por qu√© te tiene tan enganchada?
JM es adorable, hablador, callado, ruidoso, buen escucha, confiable, siempre dispuesto, generoso, abraza c√°lido,  irresistible, ¿mencion√© que sabe escuchar?
— Joer, Maia, ¿me lo prestas? -risas en ambas-
— Preg√ļntale, Sarita
— ¿Me lo dejar√≠as probar si √©l accede?
— Si √©l accede puedes llev√°rtelo, Sarita, sin problema
— Jajaja, no, amiga, no hay que atizar la hoguera, he aprendido que los hombres son f√°ciles -y de f√°cil manejo-; y yo prefiero no invadir terrenos prohibidos, no, de mis amigas
— No pasa nada, Sarita
— A buen entendedor, Maia, solo que ellos ni se enteran
— Totalmente,  Sarita 

Y es as√≠,  si tengo que cuidarlo es que no vale la pena, no vale el esfuerzo...




viernes, 10 de mayo de 2024

Después del recuerdo

Conforme escribo, trato de recordar el nombre de aquella t√≠a que vi en mi ni√Īez en contadas ocasiones, era la mayor de las hermanas del lado de mi madre. 

Cuando la conoc√≠ ya ten√≠a en su haber ocho divorcios; y en aquellos tiempos -retorcidos- yo creer√≠a que el divorcio era una ardua tarea que consum√≠a tiempo y recursos -eso dec√≠a mi madre- pero ella sab√≠a el camino que le facilitaba las cosas,  ten√≠a buenas amistades; y por supuesto, una exquisita belleza; y una clara distorsi√≥n de los l√≠mites. 

El recuerdo de su aspecto es como una postal desvanecida. La tía era de tez morena, ojos grandes, mirada oscura y confortable, una mujer voluptuosa, cintura reducida, de largas piernas y con una lacia cabellera negro brillante.

Su √ļltimo marido era tan encantador como mujeriego; y al vivir en un pueblo chico todos sus devaneos eran conocidos. Una tarde, estando de visita en casa de la t√≠a, -su casa, al estar en un punto central, era camino obligado para ir a cualquier direcci√≥n-

A lo largo de la tarde empezaron a transitar distintas personas, ella mencionaba, "Con esta mujer se enred√≥ mi marido en tal fecha y lugar", "Con esta otra sucedi√≥ parecido", "A esta la vi en pleno acto"; y as√≠ transcurri√≥ la tarde entre mujeres avergonzadas que pasaban con la mirada en el piso, mi madre por supuesto enfadada por la -soez- conversaci√≥n de la t√≠a. 

— ¿Por qu√© sigues con √©l? -mencion√≥ mi madre-
— Porque activa mi imaginaci√≥n
— ¿C√≥mo lo hace?
— A veces le cambio el az√ļcar por sal, al agua de frutas le pongo picante, al papel sanitario le recorro la placenta del chile, le hilvano el tiro del pantal√≥n y cuando se sienta se rompe, le pongo el despertador a mitad de la noche, clavitos de olor en las sandalias; y muchas cosas m√°s
— ¿Eso te provoca placer?
— No tienes idea de cu√°nto
— ¿Qu√© hay despu√©s?
— ¡El divorcio!

La t√≠a ten√≠a tres hijos, dos mujeres, la mayor era hermosa y la siguiente nada agraciada, un hombrecito igual de encantador y mujeriego que el padre. La conoc√≠ en su √ļltimo matrimonio, a√Īos despu√©s supe que termin√≥ igual que los otros, el tiempo de vida que sigui√≥ decidi√≥ hacerlo sola, llena de viajes, hombres y diversi√≥n... La t√≠a Lina vivi√≥ hasta los 97 a√Īos.

— Estoy pensando en el divorcio 
— Sarai, pr√°cticamente te acabas de casar, no has cumplido un a√Īo
— Lo s√©, Marce, pero lleva cuatro a√Īos sin trabajar; y me enga√Īa con cuanta falda se cruza en su camino
— Cari√Īo, pero eso ya lo sab√≠as
— Pero no me afectaba, Maia
— ¿Qu√© ha cambiado, Sarai?
— Que estoy cansada, ¡Ay, Maia!, tambi√©n estoy embarazada; y cuando he dicho que quer√≠a interrumpir el embarazo se lo ha dicho a todos, todos me han se√Īalado, ahora soy la mala del cuento y √©l, una pobre v√≠ctima de esta comehombres desalmada
— No s√© mucho de situaciones legales pero creo no puedes divorciarte estando embarazada, amiga
— S√≠; ya me enter√©; y tambi√©n tuve que aguantarme el serm√≥n del domingo del padrecito que delante de todos los feligreses ha dicho que me consumir√© en las llamas del infierno por siquiera pensarlo; y ha enfurecido m√°s porque le respond√≠ que bueno, si ya por pensarlo estaba mi lugar asegurado, pues qu√© importaba si lo llevaba a cabo; y con una mirada que echaba fuego me ha echado de la iglesia
— ¿T√ļ qu√© quieres hacer, Sarai?
— Tenerlo
— ¡Vaya!, ¿te felicito?
— Pues ya qu√©... La abogada tambi√©n me dijo que si insisto en lo del divorcio, mi marido puede exigir pensi√≥n
— Obvio, con eso que est√° -sobrecalificado- y no lo contratan -seg√ļn √©l- pues no trabaja, por supuesto que te toca su manutenci√≥n, aparte del total de gastos de tus dos hijos, tres con el que viene
— Pero no es justo, mis hijos qu√©, ¿pero √©l?
— Bueno, tienes siete u ocho meses para hacer que las cosas funcionen a tu favor, o aceptar tu matrimonio
— Ya empec√©, le dije que mi embarazo es de alto riesgo y tengo que dejar de trabajar; y traspasar la cl√≠nica, que se tiene que hacer cargo del total de los gastos
— ¿Y qu√© ha dicho?
— Que quiz√°s sea buena opci√≥n interrumpir el embarazo
— ¡Vaya!
— Necesito que trabaje este a√Īito; y cuando presente la solicitud de divorcio pueda quit√°rmelo de encima
— Lo que necesitas es pensar bien las cosas antes de embarcarte, no dejes todo al coraz√≥n, que un poquito de razonamiento ayudar√≠a, amiga
— Lo s√©,  Maia, es que me encantan los hombres 
— Pues d√°telos, pero no te enganches 
— Ya, ya s√©,  Marce, pero no pienso
— Pues hazlo... -Sarai se encogi√≥ de hombros-

En una ocasi√≥n tuvimos que rescatar a Sarai de detr√°s de los pu√Īos de su primer marido.  La segunda vez la rescatamos de un intento de secuestro del segundo marido. Esta tercera ocasi√≥n,  no s√© qu√© suceder√° est√° vez... A veces pienso que Sarai es un poco masoquista.

¿Tan necesitados estamos de afecto que hacemos lo que sea por una caricia?...



lunes, 29 de abril de 2024

"Puedes sacar a una persona de su barrio, pero nunca podr√°s sacar el barrio de la persona"



— ¿Te gusta el restaurante, Maia?
— S√≠, es diferente 
— Y coincide con tu nombre, as√≠, al natural
— ¿A qu√© viene eso?
— Me gusta que una escu√°lida letra cambia el sentido de todo; y Maia, tiene atenci√≥n especial para veganos, vegetarianos, keto, low carb; y algunas m√°s 

Me quedé observándolo, es un lugar acogedor e íntimo, cuelgan de sus paredes cuadros representativos de la civilización Maya, al igual que figurillas ocupado los distintos rincones.

— ¿Y qu√© celebramos?
— Te lo cuento despu√©s 
— Bien, Marcos, el lugar es interesante, est√°n acaparando a todos los -in-deseables
Jajaja; y los que hagan falta, querida amiga, todas, todos, todes; y los dem√°s son bienvenidos, por cierto, ¿mencion√© que  las bebidas son espectaculares?, podr√°s pedir cualquiera con los ojos cerrados y no te decepcionar√≠a.
— ¿Qu√© me dices de la comida, algo que me recomiendes?
— Vamos, Maia, t√ļ eres mi carta m√°s fuerte, tendr√°s que decirme c√≥mo ves el men√ļ 

Al terminar me ofreci√≥ un cuadernillo y un bol√≠grafo, pens√© en mentir, pero tambi√©n en la confianza que estaba depositando en m√≠. La comida era deliciosa, pero las porciones extremas e interminables, observ√© a los dem√°s comensales y en cada mesa hab√≠a una proporci√≥n exagerada de restos de comida...

A qu√© ni√Īo no le dijo su madre -Quiero el plato limpio-, -No te levantar√°s de la mesa hasta que hayas terminado-, -Hay muchos ni√Īos que no tienen qu√© comer y t√ļ desperdiciando-, -Tu padre trabaja de sol a sol para llenar tu plato-, -Te acabas todo-, -Me pas√© horas cocinando para que t√ļ lo dejes-, -Si me quisieras un poco te comer√°s todo lo que te sirva- ... Y as√≠, infinidad de frases caracter√≠sticas de las madres que fui recolectando en las visitas a casa de mis amigos a lo largo del tiempo. 

Mi madre era incapaz -conscientemente- de obligarnos a algo y solo me/nos decía -No tengas en cuenta el esfuerzo que hago en trabajar y atenderlos, come lo que puedas-; y ahí resumía las frases de todas las madres...

Seguía con el cuadernillo y el bolígrafo en la mano y solo me puse a escribir...

-Quiz√°s solo hacer una acotaci√≥n en el men√ļ "Porciones para compartir"- ...





martes, 23 de abril de 2024

Bendito entre las mujeres

Una reuni√≥n improvisada entre las ocho habituales -y Marcos- que en esta ocasi√≥n ha sido la √ļnica diferencia, lleg√≥ buscando cervezas; y consciente que no encontrar√≠a mencion√≥ 
— Ya lo sab√≠a, por eso he tra√≠do algunas artesanales; y unos vinitos, para ti agua, Maia
— Prefiero t√©

Y as√≠ dio inicio esa loca reuni√≥n sin un tema concreto, solo re√≠r mucho y fuerte, hablar de todo, o solo escuchar y tratar de seguirnos el hilo -sin lograrlo del todo- a cada una de nosotras, incluidas las tonter√≠as, el sexo o los sue√Īos, una comida nada pretenciosa que en manos de Marcos termin√≥ siendo una delicia.

Terminar el día con una película que abordaba las formas sencillas de buscar y encontrar, sino la felicidad, la paz en lo cotidiano.

Una larga noche jugando y bromeando; y un desayuno en pijama, dentro de una √≠ntima naturalidad, sin formas; y volver al sof√° escuchando m√ļsica en volumen alto, con ganas de permanecer as√≠ por siempre.

Y en esos minutos de silencio, cuando todo está en calma; y el tiempo parece detenido, se percibe el aroma de Marcos impregnando la habitación... sí, definitivamente, imposible obviar su naturaleza.