Padre...
Ha pasado tiempo desde su partida; ya ha dejado de importar lo que no fue...
Pudo estar más tiempo entre nosotros, pero el dolor por la ausencia de su madre se impuso y se dejó vencer
Y es por usted que intento convencerme que hay vida más allá de esta vida; y que en ella me espera usted... porque necesito creer que pronto lo volveré a ver.
Y es que aún conservo en mi pecho ese abrazo que por vergüenza no llegó a usted. Prometo que esta vez, -si tengo la oportunidad- dejaré de lado los patrones de crianza y lo abrazaré tan fuerte, por todas esas veces que lo quise hacer.
Desde su partida, Padre mío, mi pecho no ha dejado de doler; ya solo me queda el deseo infinito de quizás un después...
Maia
Para, Tracy, en su dinámica
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Susúrrame al oído, que mi corazón te escucha.