Tengo miedo.
Lo digo en voz baja, casi como un susurro, como si nombrarlo pudiera hacerlo más grande. Me siento mejor, sí. Respiro mejor, sí. Mi cuerpo empieza a responder, sí. Pero el corazón no solo guarda latidos, también conserva recuerdos.
A veces me descubro preguntándome; ¿y si falla?; ¿y si mi cuerpo lo rechaza?; ¿y si me permito volver a confiar y todo se rompe otra vez?
El cardiólogo me dijo al despedirse. — Es normal tener miedo. No pasa nada.
Quise creerle. Y en el fondo, sé que tiene razón. Pero el miedo no entiende de explicaciones. Habita, silencioso, ese rincón donde las noches se hacen largas y las preguntas no encuentran respuesta.
Supongo que aprender a vivir también es esto, caminar con miedo, sin dejar que el miedo sea quien marque el paso.
No sé cuánto tardaré en volver a sentirme completamente segura.
Solo sé que hoy, aunque me tiemblen las certezas, sigo aquí.
Y quizá, por ahora, eso sea suficiente.
Quizás, el algún momento, vuelvan las tardes de café, los tés compartidos y las películas en el mullido sofá. No porque el miedo haya desaparecido, sino porque la vida, poco a poco, habrá vuelto a abrirse camino.
también tengo miedo, me asusta no volver a leerte, así que debes cuidarte
ResponderBorrarismael
Gracias
Borrarcualquier intervención quirúrgica que se relacione con el corazón da miedo y es normal.
ResponderBorrarte voy a dar algunos ejemplos sobre experiencias de vida que sé de primera mano.
voy a empezar por mí mismo. (sí, el burro por delante, jajaja)
a los 26 años tuve sepsis originada por una infección lo que me provocó un derrame pericárdico. me preguntaron y les di mi permiso para operar. no me quedaba otra ya que no podía hablar pues me agitaba para hacerlo y además me dijeron que si no me extraían aquel líquido, éste se iba a endurecer y mi corazón iba a dejar de latir por falta de espacio. el doctor me punzó en el centro del pecho y extrajo la mayor parte de aquel líquido. cuando evaluaron los restos de aquel líquido, me dijeron que los residuos eran tan pequeños que se iban a reabsorver hasta desaparecer por completo y así fue.
el segundo ejemplo es de carina, mi socia en "a que no funciona".
ella escribió lo siguiente el 9 de diciembre del 2006 cuando estábamos en el grupo social mipasado.com. fue un comentario que le hizo a un tercero y que yo guardé:
"Yo tengo una isquemia inestable, con una obturación de un 90% en una arteria, y, en la misma arteria, otra obturación del 100% un poco más abajo. Eso, unido a otras cosas, impide la posibilidad de una operación, y mi vida va unida a una decena de pastillas diarias (mínimo) cuando todo va más o menos normal. Si hay complicaciones la cosa cambia. También he pasado un cateterismo. Y me llegó con uno. Tuvieron que reanimarme..."
por aquella época ella me dijo que la cantidad de pastillas que tomaba eran 15 y a mí también me dijo que no la pueden operar y que una vez perdió el conocimiento y que la tuvieron que reanimar. de vez en cuando ella tiene crisis (los síntomas ya los conoce) y es ingresada al hospital (al cual ella le dice "el hotelito"). una vez incluso me contó que la llevaron en helicóptero.
veinte años después de este comentario ella sigue viva dando la lata y yo espero que siga dando la lata por muchos años más.
el tercer ejemplo creo que está más relacionado contigo, no sé.
a mi papá le pusieron marcapasos y el murió a los 84 de cáncer de pulmón con el corazón funcionándole perfectamente porque el marcapasos nunca le falló. el marcapasos lo que hace es regular los latidos del corazón de tal manera que la persona lleva una vida normal.
si es esto último lo que tienes, sólo debes seguir las instrucciones de tu doctor, ir a tus chequeos y seguir llevando una vida sana.
yo estoy muy seguro, que al igual que carina, mi socia en el blog, tú también nos darás la lata por varias décadas más, hasta los 100 años, je.
Llegar a los 84 sería toda una odisea, de momento, mi meta son los sesenta, los cien una eternidad, veremos.
BorrarGracias, Pirata
Y quién no siente miedo en la vida? no solo una vez, muchas, es parte del vivir y los miedos se superan, no se puede vivir con miedo porque nos limita y conociéndote bien, sé que ese miedo pasará y no será lo que marque tus pasos.
ResponderBorrarBesos dulces, Mi niña y dulce semana.
Gracias, Dulce
BorrarUna pregunta, Maia, que considero más que necesaria...
ResponderBorrar¿Este texto corresponde a una realidad que te atañe?
Abrazos.
Si, Ernesto
BorrarAbrazos
Maia, a vida nos oferece surpresas e por vezes nos assustamos e temos medo de enfrentar. Mas tudo passará e assim verás! Fica bem! beijos, chica
ResponderBorrarGracias, chica
BorrarLa vida es sentir miedo, siempre y en todo momento, el resto es autoengañarnos pensando que todo saldrá bien porque, ¿sabes?, a veces todo sale bien, no todas las veces que nos gustaría, pero sí las suficientes para poder seguir creyendo ;)
ResponderBorrarEste ha sido un miedo diferente, invasivo y extraño, es como ese vértigo que te desorienta.
BorrarGracias
Maia, qué manera tan honesta de contar ese temblor que aparece cuando el cuerpo empieza a recuperarse, pero la memoria aún guarda sustos, temblor que yo puedo compartir contigo ahora que no nos oye nadie. Ese miedo que habita en silencio y que se cuela en las noches largas está muy bien nombrado aquí, con una verdad que acompaña. Y aun así, en cada línea asoma esa fuerza tuya: seguir, aunque tiemblen las certezas, y dejar que la vida vuelva a abrirse camino poco a poco.
ResponderBorrarUn fuerte abrazo, Maia.
Gracias, Enrique, tu secreto está guardadito conmigo m
BorrarAbrazo
El miedo es lo contrarip a la fe (confianza) que tenés que tener-te...
ResponderBorrarAbrazo y dale sin miedo para adelante!!
Si sientes miedo, hazlo con miedo, pero hazlo...
ResponderBorrarEspero que todo te vaya muy bien.
ResponderBorrarEs normal sentir miedo ante cualquier enfermedad seria y si te han de intervenir pues más aún.
Quién no lo sentiría.
Ánimo y mucha salud.
Besos.