domingo, 12 de julio de 2026

Sucedieron cosas


Recordé a aquel pajarillo que llegó a casa herido, huyendo de un gato negro. Encontró refugio en el jardín y pasó una temporada recuperándose, mientras Sarai y yo lo vigilábamos de lejos, procurando no asustarlo.

Cuando estuvo listo, se marchó. Sin embargo, una pequeña marca en una de sus alas lo volvió inconfundible.

Desde entonces regresa todos los días. Si encuentra a otro de su especie en el jardín, lo ahuyenta con una determinación que, en ocasiones, llega a ser violenta. 

Más de una vez he tenido que intervenir para evitar que lastime a algún intruso. Al parecer, el jardín también se convirtió en su hogar y ahora lo defiende como tal.

Esta mañana ocurrió algo parecido. Otro pajarillo de la misma especie entró por la puerta principal y terminó refugiándose en la cochera.

Entre Gurrimino, Max, el pequeño guardián alado y su inesperado visitante. Llegaron con miradas desconfiadas, se instalaron; y terminaron ocupando un lugar en mi corazón.

Sí, definitivamente, la familia sigue creciendo.








¡Acompáñanos!

Té, café, piñada o lo que apetezcas, en la mesita de arrime, también galletitas con trocitos de chocolate.


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Susúrrame al oído, que mi corazón te escucha.