¿Cuál es el platillo reconfortante que tu madre te preparaba cuando eras una cría?, preguntó Tere.
Marcela habló primero: Mamá Refugio me preparaba sopita de papa cuando estaba triste, cuando reprobaba, cuando cortaba con algún noviecillo... Y extrañamente me la preparó la mañana que me casé.
Tere continuó: Mamá Virginia me preparaba sopita de col, en mi época mala llegó a prepararla tanto que terminé por aborrecerla.
En ese momento nos interrumpieron esos elementos perfectos de la creación, sí, esos que parecen haber sido esculpidos a mano alzada por un ser superior (amigos de Marcela). -Venga, que la cosa aquí está aburrida, vayamos a otro lugar...
Eran tres, uno de ellos, el más joven pasaba los cuarenta, los otros ya superaban los cincuenta, bebían cerveza y hablaban mucho.
Marcela los interrumpió... - Estábamos en un debate de importancia mundial, ¿se quieren unir?, -venga. Los puso al corriente y empezaron a hablar.
El más joven dijo que su madre le preparaba chocolate caliente y una hogaza de pan de masa madre que untaba con mantequilla casera.
Uno de los mayores mencionó que le preparaban sándwich de pavo con una rebanada extra bañada con gravy que ponía en el interior, justo entre las dos capas de pavo.
El último se quedó pensando, al final no supo qué decir, su madre siempre le preparaba una variedad de platillos estuviera o no pasando por situaciones complicadas.
- Sigues, Maia...
- Pimientos rellenos y coditos blancos... Ella les llamaba ''coditos de cielo''.
Al final del día todos teníamos una sensación mezcla de ternura y tristeza, la aparición de un amago de sonrisa lo demostraba.
Y ahora frente al ordenador me pregunto,
¿Cuál es el platillo reconfortante que te preparaban?.