domingo, 12 de julio de 2026

Sucedieron cosas


Recordé aquel pajarillo que llegó a casa herido, huyendo de un gato negro. Encontró refugio en el jardín y pasó una temporada recuperándose, mientras Sarai y yo lo vigilábamos de lejos, procurando no asustarlo, luego ella se convirtió en su veterinaria.

Cuando estuvo listo, se marchó. Sin embargo, una pequeña marca en una de sus alas lo volvió inconfundible.

Desde entonces regresa todos los días. Si encuentra a otro de su especie en el jardín, lo ahuyenta con una determinación que, en ocasiones, llega a ser violenta. 

Más de una vez he tenido que intervenir para evitar que lastime a algún intruso. Al parecer, el jardín también se convirtió en su hogar y ahora lo defiende como tal.

Esta mañana ocurrió algo parecido. Otro pajarillo de la misma especie entró por la puerta principal y terminó refugiándose en la cochera.

Entre Gurrimino, Max, el pequeño guardián alado y su inesperado visitante. Llegaron con miradas desconfiadas, se instalaron; y terminaron ocupando un lugar en mi corazón.

Sí, definitivamente, la familia sigue creciendo.








¡Acompáñanos!

Té, café, piñada o lo que apetezcas, en la mesita de arrime, también galletitas con trocitos de chocolate.


10 comentarios:

  1. el nuevo integrante de la familia debe ser un pajarillo macho muy territorial. a tenerle paciencia y a socorrer a las demás aves de su ira.

    en estos momentos el clima está fresco. un café y galletitas, por favor.

    ResponderBorrar
  2. Maia, en este pequeño relato tuyo siempre aparece esa manera tan tuya de convertir lo cotidiano en un gesto de afecto. Los seres que llegan heridos, los que encuentran refugio, los que regresan porque reconocen el lugar y el cuidado, forman esa familia que crece sin ruido y que tú sabes mirar con una ternura que sostiene. Hay en tu texto una claridad que abraza, una forma de nombrar la vida que hace que cada detalle importe.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderBorrar
  3. Siempre se regresa donde se ha recibido afecto, y los animales son muy listos, saben lo que quieren y dónde pueden conseguirlo. Una entrada reveladora que confirma muchas cosas. Me pido esas galletitas con trocitos de chocolate.

    Besos dulces, MI niña y dulce semana.

    ResponderBorrar
  4. Qué bonito es acoger y agrandar la familia, ¿verdad? Los animales, las personas, siempre regresamos a donde nos encontramos a salvo.

    ResponderBorrar
  5. Que bonito caray. También mi hermano y yo; animalito que cae en nuestra humilde mansión encantada es rescatado y tratado como rey de la casa hasta que se recupere, teniendo a un veterinario a 2 calles de aquí también ayuda.

    ResponderBorrar
  6. En el balcón, puse un plato con mendrugos de pan sobrantes.
    El año pasado venían un par de gorriones a comer. Éste, al menos tres docenas y alguna tórtola.
    Me veo comprando un pan para mi y otro para ellos...

    ResponderBorrar
  7. Dicen que las familias ensambladas son las que mejor se llevan. Habría que intentarlo, ¿no?

    Saludos,
    J.

    ResponderBorrar
  8. Hay cosas curiosas, y a veces los invitados inesperados se quedan para siempre.

    ResponderBorrar
  9. ¿Cabe la compañía de uno que no ha abierto mayormente la boca?
    Sería un té con galletitas...
    Abrazos, Maia.

    ResponderBorrar
  10. Todos los pajarillos llegan con un mensaje.... cuál es el de él?

    ResponderBorrar

Susúrrame al oído, que mi corazón te escucha.