miércoles, 17 de junio de 2026

Cosas del Destino





Aprendí a esconder mis heridas detrás de máscaras, a manipular antes de ser lastimada y a alejar a quienes intentaban acercarse demasiado. 

Creía que nadie podría tocar aquello que guardaba en lo más profundo de mí. 

Entonces llegaste tú; y sin darte cuenta, derrumbaste cada muro que había construido. 

Tu amor me encontró en el momento justo. Me hizo sentir vista, deseada; y comprendida de una forma que jamás había conocido, el caos que habitaba en mí poco a poco iba perdiendo fuerza. 

Por primera vez no quise huir, no quise controlar, no quise fingir. 

Solo quise quedarme entre tus brazos y permitirme sentir. 

Una noche me encontré frente a Destino, la figura encapuchada que guarda en un inmenso libro todo lo que fue, es y será. 

Busqué mi historia entre sus páginas y encontré muchos errores, muchas cicatrices... hasta llegar al momento en que te conocí. 

Allí la tinta parecía arder. 

No había final, las páginas estaban en blanco. 

— ¿Por qué? -susurré-. 

— Porque las próximas líneas las escribirás con el corazón -respondió Destino-. 

Y entendí que mi destino nunca fue el caos que habitaba en mí, fue este amor que me consume, me transforma y me hace elegirte una y otra vez. 

Mientras Destino guarda la historia del universo, nosotros escribimos la nuestra con cada beso, cada caricia; y cada latido que lleva tu nombre.








Inspirándonos con Sylvia 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Susúrrame al oído, que mi corazón te escucha.