domingo, 25 de enero de 2026

Un día común



Las ocurrencias de, Saraí son una locura, se meten tan dentro que luego no puedes sacarlas de tus pensamientos.

— Ahora que mi marido ya no está, no puedo dejar de pensar que a veces lo extraño.

La escucho y no digo nada, solo paso mi mano con suavidad por su hombro derecho; y un poco por su espalda.

— Tengo treintaypocos y siento que he vivido una eternidad 

Se hace un largo silencio en el que, sorbitos de té nos recomponen el semblante.

— ¿Crees que exista más vida que esta?
— Creo en esta, lo demás que sea certeza de tu fe

Más sorbitos de té 

— ¿Sabes lo que se dice de los flacos desnalgados?
— Algo escuché 
— Pues es cierto, Maia, o yo no he conocido la excepción a la regla 
— No es lo importante, ¿no?
— Depende, para las aventurillas sí 
— No lo sé, quizás altera la realidad la comparativa con su cuerpo
— Prueba a fijarte en el gym, donde todos usan esos deliciosos pans y licras que les marcan esa parte de su cuerpo, ¡se ven tan apetecibles!, debería ser dress code en todos sitios 
— El nuevo gym es un poco extraño 
— ¿Aún no te aclimatas?
— Es diferente, como si fuera un gimnasio de pueblo donde todos hacen migas, te hablan como si te conocieran de toda la vida; y dejan todo para ayudarte si estás en problemas o no conoces esas máquinas de la prehistoria 
— ¿Tan viejas son?
— Deja eso, en mi vida ví algo así, son buenas; y hay buen ambiente, solo no es común todo lo que sucede ahí 
— Bueno, es el que te recomendó el doc, ¿no?
— Sí 
— ¿Marcos está en la cocina?
— ¡Sí!, -hizo el intento de volver a preguntar y me adelanté-, no, no me preguntes por qué, ni yo misma lo sé 
— Siempre están juntos, ¿son pareja o algo?
— ¡No!
Amiga; ya lo tienes aquí, pues datelo -a punto de respuesta y se escuchó,  Marcos desde dentro-
— Haz caso a tu amiga, Maia, no tengo reparos que me trates como objeto
— Ja

Se hizo un silencio que fue interrumpido por, Marcos, que trajo una bandejita de cosas, la colocó en la mesita de arrime y abrazó a, Saraí

— No creas todo lo que se dice, Saraí; y, Saraí, ¿estás bien?

Días después en el gym...

— ¡Diantres, Saraí!...

Té, café, limonada y galletitas en la mesita de arrime, ¡Acompáñame!







1 comentario:

  1. saraí es muy práctica.

    por aquí el calor sigue en aumento así que sigo con la limonada helada. una por favor.

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Susúrrame al oído, que mi corazón te escucha.