En una ocasión -cuando niña- mis padres viajaron al interior dejándonos al cuidado de los abuelos. La abuela tenía la manía de hacer un rondín después que sus hijos y marido dormían. Recorría la cocina y comedor en busca de platos sucios o restos de comida, lo mismo hacía con los pisos, a veces la revisión se sucedía varias veces en una noche.
Al regresar mis padres, me di cuenta que mi madre hacía lo mismo. Una noche fui a la cocina por un vaso con agua, intencionalmente dejé caer en la barra miguitas de pan y volví a cama, en algún momento escuché diminutos pasos, me acerqué y vi a mi madre que no solo había limpiado la barra, también lo hizo con toda la cocina, avergonzada me acerqué a ayudarla y me contó lo que su madre le dijo de pequeña.
"Espíritus hambrientos o Carniceros"
Se dice que dejar platos sucios o restos de comida es una invitación para los espíritus; y ellos, al darse cuenta que no pueden alimentarse con comida se molestan y se alimentan del alma de quién está cerca.
En general no creo en cuentos, pero sí en lo que, a fuerza de repetirlo, en mí se convirtió en un hábito, por lo mismo, antes de ir a descansar limpio todo.
Días atrás le organicé un baby shower a, Saraí, ella estaba a semanas de ser madre por tercera ocasión, finalizada la reunión, una lluvia abundante se dejó sentir; y Saraí pasó la noche conmigo. De madrugada tenía la sensación del desorden que quedó en la mesa, me levanté y me dispuse a limpiar, Sarai, que por lo avanzado de su embarazo dormía poco, me acompañó y me contó que su madre y abuela hacían lo mismo, terminada la tarea nos pusimos a recordar lo difícil que fue enterarse que estaba embarazada...
Hubo un tiempo...
— Maia, ¿me acompañas mañana con la ginecóloga?
— ¡Por supuesto, Saraí!
Ya en el consultorio de la doctora Romero.
— No, Saraí, dentro de mis prácticas no está interrumpir embarazos, si estás dispuesta encontrarás un médico sin escrúpulos que te lo quiera realizar.
— Pero tú eres mi médica; y yo no estoy segura de tenerlo
— Hay algo que puedo hacer, Saraí, al cumplir veinte semanas puedo inducir tu parto e interrumpir el término, pero, si el bebé vive -que es muy difícil-, te harás cargo
— ¿A los cinco meses pueden sobrevivir?
— Con escasas probabilidades, pero se han dado casos
— ¿Bebés sanos?
— No, bueno, tienen sus limitantes
Salimos de ahí con una opresión en el pecho
— Sarai, no lo estás pensando ¿No?
Saraí se encogió de hombros y empezó a llorar
— Hay, amiga, es muy cruel todo esto, ¿Por que le hacen eso a los bebitos?
— Romero es socia del hospital; y dirige el área de ginecología, ¿Qué esperabas?
— Maia, este niño debe nacer...
Al día siguiente del baby shower, Sarai regresó a casa, esa noche me llamó y mencionó que Izan había nacido.
¿Celebramos?
Té, Café, Tinto, o lo que apetezcan.
no sé... si existe la depresión post parto, quizá también debe existir la depresión pre parto, lo cual hace muy difícil hacerle caso a una parturienta indecisa (y posiblemente depresiva) en hacerle caso para suprimir un embarazo.
ResponderBorrarme alegra mucho que todo haya acabado bien y que izan haya nacido.
para mí, café, por favor.
Sí, supongo que las hormonas hacen bien su trabajo, DRACO.
BorrarCafé para ambos.
Todos los bebes deben nacer, y hay muchas oportunidades para ellos si la madre no puede, o quiere, hacerse cargo. Me alegra el final y me tomo un café.
ResponderBorrarLa prevención es lo ideal, Ester.
BorrarCafé para ambas
Será té, verde para más señas, y para celebrar la vuelta de la "bien aparecida" a los ruedos de la comunicación...
ResponderBorrarAbrazos Maia.
Té doble, Ernesto, siempre verde.
BorrarAbrazo.
Leyendo la segunda parte de tu relato, creo que al fin de cuentas esos espíritus hambrientos o carniceros no son tan irreales y lástima que no se les pueda controlar solo con hacer la limpieza. Soy pro-vida y creo que cuando se asume tener un hijo no se puede abandonar a medio camino. El tinto creo que es nuevo en tu menú, pero luego de tanta fiesta por aquí yo te invito a un terremoto, te gustará ;)
ResponderBorrarBesos dulces Maia y bienvenida otra vez.
Lo captaste, DUICE
BorrarTambién soy provida, pero de igual forma respeto las decisiones de los demás; y apoyo en la medida de mis fuerzas.
¿Qué es un terremoto?
Gracias, DUICE
Yo no soy pro-vida, pero alguna vez sí fui pro-terremoto jaja Es un trago típico chileno (¿tragicómico, no?) que se toma, sobre todo, en las fiestas patrias. Va un abrazo, Maia.
BorrarLas decisiones de los demás Maia no siempre son las correctas, a veces ni siquiera las propias. Respecto del terremoto, ya sabes la respuesta ;)
BorrarMás besos dulces Maia.
Una nueva vida.
ResponderBorrarCelebremos.
:)
Izan será feliz. Con esa madre y esa tía no puedo tener dudas. Enhorabuena
ResponderBorrarPrefiere Romero alumbrar una vida a medio gestar, con todo lo que eso conlleva en caso de que el medio feto sobreviviera. Que tengan sus "limitantes" es una manera suave de decirlo. Y encima menciona los escrúpulos, jajajaja.
ResponderBorrarHola, Maia.
ResponderBorrarQue curiosa costumbre la que contás. Me cuesta creer que sea posible, incluso que tenga sentido. Pero no lo descarto para contar historias, como base de alguna ficción inquietante.
Sobre lo segundo, es difícil de opinar. Pero me alegra que haya tenido ese final.
Justo ahora estoy tomando un café.
Besos.
Hoy dirían que esas mujeres tenían un TOC, pero son otros tiempos...
ResponderBorrarNo sabemos lo que dirán de nuestras costumbres en el futuro (si tal cosa llega a existir).
Saludos,
J.
Yo creo que habría que buscar espíritus que no se alimentasen de las almas si encuentran los platos vacíos. sino que se ocupasen de limpiar los platos que hemos dejado sucios sobre el aparador :)
ResponderBorrarMejor que Izan no se entere el día de mañana de que sembró esas dudas su nacimiento...
Un abrazo, Maia.