Me habĂa sentado en el cĂłmodo sofá negro a pasar la tarde, series, un vinito y enseñando a Gurrumino a jugar con la pelota, pero a Gurrumino se le ocurriĂł mostrarse perezoso y solo querĂa estar en mi regazo, lo levantĂ© e inmediatamente se acomodĂł y empezamos a charlar -sĂ© que no me entiende pero lo intenta- el tinto ondeaba en la copa mientras yo enfocaba mi atenciĂłn en el peludo, hasta el momento que recibĂ una llamada.
— Maia, ¿estás en casa?
— Estoy, Sarita, ¿pasa algo?
— ¿Y lo preguntas?, por supuesto que pasa, voy en camino
— Bien, aquà te espero
— Pues dale, que estoy fuera
— Sara, rápido has llegado
— Ay, amiga, que ya me conoces -y sĂ, Sarita tiene la manĂa de anunciar su presencia justo cuando está tocando a la puerta-
— Maia, serás mala, ¿dónde está el sobrino? -le señalé el sofá negro e inmediatamente se precipitó a su encuentro-
— Pero si es una monada, anda, vamos a darle una vuelta
— No se puede, Sarita, aún no tiene correa
— Ja; ¿y no quieres también un bozal?, mira que eres... no vaya a morder a algún mortal
— No es por eso, aunque temerario es, solo no quiero que vaya a perderse
— Vamos, somos dos para cuidarlo
— Está bien, pero manejas tú, que yo he bebido un poco -miedo me dio subirme con Sarita-
— Maia, le compré un cinturón de seguridad a ¿cómo dices que se llama el sobrino? — Gurrumino — pues eso, a Gurru ¿qué?, Maia, ¿le has puesto un nombre tan feo a una cosita tan preciosa?
— DirĂa que sĂ, pero mira, tiene carita de Gurrumino
— Jo, pues ya qué -y levantando a Gurrumino al nivel de su rostro le dijo- — ¡pues Gurrumino te llamas pero te han jodido la existencia—
— Sarita...
Le colocĂł el cinturĂłn de seguridad y el pobre Gurrumino iba que parecĂa que lo habĂan crucificado
— No, definitivamente no, esos cinturones más que de seguridad parecen de castigo
Estacionamos en el parque, caminamos y Sarita, cargando a Gurrumino le mostraba las plantas, los árboles, las bancas y lo acercaba para que olfateara todo, el peludo empezó a fastidiarse de tanto mimo e intentó bajarse.
— Maia, pero es que ¿cómo se te ocurre sacarlo sin correa?
— Pues...
— Pues nada, amiga, eres un pelĂn irresponsable -me encogĂ de hombros-
— Mira, Maia, viene el señor de los helados, ¿compramos?
— Va
— ¿Y qué hacemos con Gurrumino?, ¡ah; ya sé!
Sarita intentó desactivar su alarma y nada, introdujo la llave y lo abrió manual, colocó a Gurrumino en el asiento trasero y cerró con llave, quiso poner alarma y nada. — Algo anda mal, Maia —
Pedimos el helado, ella de crema y yo de frutas; y al volver al auto, Gurrumino no estaba, buscamos por todos lados y el peludo no aparecĂa, a punto de la desesperaciĂłn caminamos llamando a Gurrumino... a lo lejos un ladrido, corrimos a su encuentro y no lo veĂamos, el ladrido estaba pero, ÂżdĂłnde?.
Dentro de un auto estacionado idéntico al de Sara, se encontraba Gurrumino
— Pero, ¡quĂ© diantres!, ÂżcĂłmo llegĂł hasta aquĂ?, Maia, revĂsalo bien, no vaya a ser uno que se le parece y quiera engañarnos, ÂżsĂ es? -Sarita habĂa colocado a Gurrumino en un auto parecido al suyo-
Y la despistada soy yo...
Afortunadamente, Gurrumino regresĂł al seno familiar sin trauma aparente pero, lo que realmente asusta es; que la llave de tu coche con chip Ăşnico -supuestamente- pueda abrir otros autos del modelo sin ningĂşn problema. Esta situaciĂłn me dio terror y me hizo hacer una publicaciĂłn en un grupo femenino como una forma de apoyo entre mujeres y mi sorpresa fueron las cuatrocientas -poco más- respuestas que recibĂ donde a todas les habĂa sucedido lo mismo...
¡pobre gurru! su primera cita fue con un par de locas despistadas, jajaja.
ResponderBorrarUn desastre, DRACO
BorrarCaramba. Solo falta que Gurrumino le haga dejado un regalo al dueño del coche. Yo tuve muchos años un Nissan Micra chiquito, un dĂa al cogerlo de la calle donde aparque al sentarsme tuve que ajustar el asiento, lo que me extrañó, y entonces vi una calavera plateada colgando del retrovisor y comprendĂ que no era mi coche. No volvĂ a aparcar en esa calle. En otra ocasiĂłn un vecino le dio la llaves a un amigo para que fuera por una bombona de butano y al volver el vecino vio que en lugar de coger su micra se habĂa llevado el mĂo...me lo contĂł como anĂ©cdota pero no me hizo gracia.... Se me ha hecho raro leer tu historia porque en España tanto sacar a un perro sin correa aunque vaya en brazos como dejarlo solo en un coche es sancionable, somos asĂ de "simpáticos", por lo demás es una anĂ©cdota simpática muy bien contada incluso con ese punto trágico de ,"perder" a Gurrumino....
ResponderBorrarPor supuesto, para nada es agradable que usen tu coche.
BorrarPor supuesto que es sancionable dejar un perrito en el coche y no es justificable de irte que solo nos alejamos unos pasos hasta el señor de los helados, estoy aprendiendo a cuidar de un perrito, JoaquĂn.
Esto ya lo sabrás por mi comentario anterior pero me gusta mucho que Gurrumino haya llegado para quedarse. Tengo debilidad por las mascotas. Con el tiempo entenderá palabras humanas y le estimularán, segĂşn dicen, las palabras paseo, comida, su propio nombre. Y por cierto, me ha hecho reĂr mucho tu conversaciĂłn con Sara sobre lo feo del nombre. Estoy seguro que el perro lo hará bonito con el tiempo.
ResponderBorrarEl otro tema que tratas es ya menos ligero y más inquietante. Y bastante grave. No lo habĂa escuchado pero seguro que no interesa mucho a la industria del automĂłvil que se mencione algo asĂ. Que sea fácil entrar en un coche da todo un conjunto de riesgos a una persona y sĂ, a muchas mujeres, nada desdeñable.
SĂ, Sergio, me di cuenta de eso.. o sea que tambiĂ©n te parece feo el nombre?, oh, vaya, me parece tan bonito y le queda bien.
BorrarEn cuanto n auto que tuve hace muchos años, al salir del centro comercial me subĂ a un coche que no era mĂo, me asustĂ© y me alejĂ© pero es más comĂşn de lo que deberĂa.
No, Maia, feo no es, simplemente que al tener significado la primera vez que lo oyes puede sorprender. Pero de hecho es de las palabras más eufónicas que puedo imaginar. El nombre lo hará él bonito cada dia
BorrarGracias, JoaquĂn
BorrarVaya despiste de Sarita, y si se sube al coche hubiera sido peor :) Por suerte Gurrumino estaba bien, me gusta su nombre, es tierno y tiene un bonito significado, otro nombre no le hubiera pegado ;) Y eso sucede, los sistemas de seguridad de los coches no son infalibles, asà como las llaves no son únicas como se piensa o como te venden. Tampoco los computadores con huellas táctiles. A tener cuidado, sobre todo con Gurrumino. Mimos para él y besos para las aventureras.
ResponderBorrarDulces besos y dulce diciembre.
SĂ, Sarita es algo despistada pero tampoco ayudĂł mucho que la misma llave abra otro coche. Gurrumino ya no estará en brazos de alguien más, a menos que sea en la seguridad de casa. Buenas noches
BorrarMe encantaron, texto y nombre del peludo... Me lo hiciste ver. Pura bondad e intrepidez.
ResponderBorrarAbrazo hasta vos.
Gracias, Carlos. Por un dĂa esplĂ©ndido.
BorrarTu relato, siempre atractivo, me ha dejado preocupado, Maia, no por el Gurrumino, por la llave maestra.
ResponderBorrarFeliz sábado y, ya sabes, no dejes de escribir nunca estas magnĂficas crĂłnicas de tu dĂa a dĂa.
Gracias.
SĂ, es algo preocupante, Enrique. Una muestra total de vulnerabilidad. Bonito dĂa.
BorrarMaia, tenĂ©s unas amigas de personalidad alocada. Por las dudas, sĂ© que leen tu blog, aclaro que no es una crĂtica. Sarita le cayĂł bien a tu perrito.
ResponderBorrarGurrumino es el nombre que le cae muy bien, por la foo que mostraste en la entrada anterior.
Que despistada es Sarita. Dice una cosa, luego lo contrario. Y dejĂł a Gurrumino en el auto equivocado. AhĂ se plantea una cosa, Âżla misma llave sirve para autos distintos? No suena muy seguro.
¿Qué tal estaban los helados?
Besos.
SĂ, lo somos, Demiurgo, a Gurrumino le agradĂł Sarita, aunque despuĂ©s de un ratito se le esconde. Gracias.
BorrarSĂ, hace las cosas y luego culpa a los demás. El tema de las llaves es preocupante; y sucede más de lo que deberĂa.
Los helados, el de frutas estaba delicioso. Otro para ti.
En realidad la seguridad total no existe.
ResponderBorrarNos la venden pero no existe.
Besos.
Es asĂ, TORO
BorrarOtro para ti.
jaja yo me he metido en coches equivocados por lo mismo, es verdad que soy el despiste con patas, pero tb que las llaves electrĂłnicas abren de todo jajaja .. me ha hecho gracia imaginar a Gurru ahĂ con el cinturĂłn como dices tĂş crucificado jajaja Un besito ! subo...
ResponderBorrarEs que las llaves parece que las han creado para exponernos a las despistadas, MarĂa. Gurrumino iba exponiendo todo de si, esos cinturones caninos no sĂ© quiĂ©n los inventĂł, pero seguro lo hizo en un dĂa cĂłmico.
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