Y cuando todo se volvió caótico, guardé un par de prendas, me acerqué al departamento de Sara y la llamé desde el coche.
— Sarita, unos dĂas en montaña, Âżte va?
— ¿Clima?
— Entre cinco y once
— Ahora bajo
Y saliĂł con todo y su camioneta
— Guarda tu coche, Maia, en el mĂo estaremos más cĂłmodas
— ¡Oh , vaya!, Sara, no subirá
— Oye, no ofendas a mi mama móvil, ¿ok?
— Ahora me cambio; y Sara carguemos combustible
— Tanque lleno, amiga
— ¿Segura?, a ver, que reviso. Me indicó con la mano que todo estaba bien y ya no hice intento de comprobar
— Hay que pasar a comprar vĂveres
— Sarita, traigo todo
— No, amiga, no soy conejo, Maia, ¡soy carnĂvora!
En ese momento me vino el pensamiento del tĂ©rmino en el que pide sus cortes y la náusea amenazĂł con invadirme, rechacĂ© los recuerdos e intentĂ© concentrarme en la lista que Sara me estaba dictando. Más tarde cogimos camino, tres horas despuĂ©s y la camioneta empezĂł con el sonido caracterĂstico de vaciado
— ¡Sara!, me acerquĂ© y la lĂnea estaba sobre el rojo — ¡Demonios, Sara!, debĂ revisar el combustible
— Debiste, Maia; ya ni modo, pero no te alteres, cuando pasa el rojo, aun puede bajar más, no te preocupes, sà llegamos
— Obvio no, Sara, faltan más de doscientos kilómetros, llamaré a Caminos, deben tener una grúa en alguna parte
— Ten fe, verás que sà lo logramos
— Sara, no nos quedaremos varadas de noche en este lugar, eso no sucederá
— ¡Ay, amiga!, no te lo querĂa decir pero, parces una mami gruñona
— Sarita, amiga, alguien tiene que ser el adulto aquĂ
Auxiliadas por Caminos pudimos llegar a una estación a cargar combustible. Cuatro horas después dimos con el pueblo escondido, sus calles, todo un reburujo.
¡IMPORTANTE!, cuando exista un señalamiento amarillo que diga ¡Prohibido!, no significa que vayas con cuidado, es una clara alerta que por ahà ¡NO PASES!, cosa que nosotras no hicimos, el pavimento estaba hĂşmedo, salidas del tramo nos bajamos a ver el daño, sĂ... definitivamente, por toda la lĂnea media de la carretera habĂan quedado hundidas las huellas de las llantas. Sara movĂa la cabeza de un lado a otro; y yo pensando, con quĂ© me saldrĂa ahora.
— No, amiga, eso ya estaba, mira, el trazado no es el mismo que mis llantas (y las llantas llenas de cemento o lo que sea con lo que hacen los caminos)
— ¡No puede ser!, Sara, no veo por aquĂ a nadie más distraĂda que nosotras (y me echĂ© a reĂr)
Sarita me miró desconcertada y me dijo — Pues yo tengo mis dudas...
En ese momento se acercĂł una residente
— Ustedes vienen de la ciudad ardiente ¿cierto?, asentà con un movimiento de cabeza y cuando estaba a punto de responder, otra vez, Sara...
— ¡Siii!, ¿conoce la ciudad?
— No, no la conozco, me queda muy lejos
— A nosotras también la suya, ¿cierto, Maia?
— ¡Eh!
— ¿Y cómo sabe que venimos de allá?
— Las mujeres de esa ciudad que han venido solas a rentar las cabañas no siguen reglas, por eso las ubicamos (y voltea a ver lo maltrecho que dejamos el camino)
— Le decĂa a Maia que yo tengo mis dudas que mi camioneta haya hecho eso
— ¡No puede ser!... Señora, estaremos en la cabaña de Don Poncio, cualquier gasto que genere nos contacta por su medio
— No, no se preocupen, al contrario, agradecemos que vengan y renten las cabañitas al lado norte, eso ayuda mucho en la economĂa del pueblo
Nos despedimos de la residente y seguimos el camino que nos habĂa indicado, subĂamos un tramo y la camioneta bajaba dos; y asĂ, hasta que Sara volteĂł conmigo y me dijo — Maia, creo tenĂas razĂłn, la camioneta no sube — Âżcrees? (Nuevamente echĂ© a reĂr, ÂżquĂ© más podĂa salir mal?), le llamĂ© a Don Poncio y nos orientĂł dĂłnde dejar la camioneta (invadimos la cochera de alguien), media hora despuĂ©s llegĂł Ă©l y su ayudante en unos buggies; y nos subieron a la cabaña. Antes de llegar pasamos por el estacionamiento comunal; y ahĂ estaba, un pequeño coche como el mĂo nos observaba orgulloso y triunfal, Sara de inmediato se adelantĂł a comentar; —Ni lo digas, Maia.
— Don Poncio, ¿para qué es esa puerta de malla
— Es para que los osos no entren
— ¿Hay osos?
— ¡SĂ!, estamos orgullosos que ha incrementado el nĂşmero
— ¡Vaya!, ¿alguna recomendación?
— No, para nada; y no se preocupen, comen hierbas, ah; y ardillas, además, está la puerta de malla para que no pasen
— ¿Y los osos saben que no deben pasar de la puerta?
— Maia, no seas impertinente, es obvio que lo saben, ¿Cierto, Don Poncio?, y por qué le llaman Don si estará por los ¿cincuenta?
— Tanto como saberlo, pues no, pero tengan, con esto los ahuyentan (y nos extendiĂł una chicharra); ya si entran a la cabaña, pues me avisan por wasap, solo NO los alimenten ni dejen desechos por ahĂ
— ÂżY en cuánto tiempo llegarĂa?
— Lo mismo que hicimos subiendo, una hora, un poco más si es de noche; ya sabe, el camino es estrecho y empinado
— Y mientras llega, ¿Qué se hace?
— Pues se ponen a gritar, a los osos les asusta el ruido escandaloso
— ¿Escandaloso?
— ¿Una hora?, pero Don Poncio, eso es mucho tiempo; ¿Y si mejor se queda a cenar y desayunar con nosotras?, Maia prepara una ensaladita deliciosa; y no nos dijo su edad
— Ya, Sara, déjalo ir
A la mañana siguiente nos despertamos con una invasiĂłn, Sarita se olvidĂł de guardar la carne que habĂa asado, tenĂamos a tres osos merodeando; y uno intentando entrar a la cabaña; y a gritos me dice...
— Ya lo ves, Maia, todo por no hacerme caso, pudimos convencer a Don Poncio para que se quedara con nosotras, además, ¿qué tanto es un polvito comparado con estas bestias hambrientas?
— ¡Ay, Sara!, ¿ellas o tú?...
con sara, aquello de "espĂritu de aventura", toma cuerpo. es literal.
ResponderBorrarSĂ, ella es espontánea y, es Sara
BorrarTe felicito por el divertido relato, tanto en el fondo como en la forma de expresarlo. Las vivencias dan para mucho y a veces solo hay una delgada lĂnea con la ficciĂłn. ÂżO es a la inversa?
ResponderBorrarO con el recuerdo, Fackel. Gracias, me halagas
BorrarDivertido (desde fuera) un relato del caos en la aventura muy bien contado. Abrazos
ResponderBorrarPor alguna extraña razón, Ester, casi siempre tengo que rescatar tus comentarios de spam, te ofrezco una disculpa, no sé lo que sucede. Gracias, otro para ti.
BorrarMe encanta ese alter ego tuyo que es Sara, con esa actitud suya ante la vida tan desinhibida y con esa forma tan procaz de indagar la edad de don Poncio, la prĂłxima vez no le hagas mucho caso, la primera vez la culpa (de la gasolina, del vehĂculo, del daño a la carretera, de no guardar la carne) puede ser de ella la segunda no. Bonitas fotos.
ResponderBorrarSara es (la mayor de las tres) como una niña grande, va por la vida a su aire, quizás porque sabe que, quien estĂ© a su alrededor le soluciona las cosas. No la culpo, Don Poncio sĂ estaba de buen ver, pero oye, fue nuestro arrendador y esos son terrenos que no se pisan. La prĂłxima vez no la dejarĂ© tomar las decisiones importantes; y la supervisarĂ© como si fuera mi hijita, JoaquĂn. Gracias, el paisaje era bonito.
BorrarA ratos estaba en una de esas historias de terror con adolescentes que se meten donde no deben y acaban en carnicerĂa. Y luego, la que manda en el relato, una pelĂcula cĂłmica. TambiĂ©n hay una de aventuras si la miras bien.
ResponderBorrarEstoy viendo que tu vida no incluye la palabra aburrimiento. Un saludo, Maia.
Con Sara todo es aventura mientras no lleve ella el control. Un saludo, Sergio
BorrarEso sĂ que es estar en contacto con la Naturaleza.
ResponderBorrarNada que agregar, CabrĂłnidas.
BorrarAsà quién se aburre? Ya lo dije yo, Sara es sinónimo de aventuras y al parecer no le hace asco a nada. Aunque si hubiera sido la puerta de "Maia" no entran de seguro los ositos ;) Por cierto, cuál es la ciudad ardiente?. Y muy bonita canción...
ResponderBorrarLovers in the night
Poets tryin' to write
We don't know how to rhyme
But, damn, we try
Besos dulces Maia.
Bueno, no sĂ©, serĂa bueno tambiĂ©n no tener tantos sobresaltos. Es que Don Poncio tiene lo suyo pero hay una lĂnea que no debes cruzar. Es un sinĂłnimo de mi localidad, DUICE. La canciĂłn me gusta mucho, la escucho seguido.
Borrar(...) where I wanna go
The part of me that's you will never die
When you look at me
And the whole world fades
I'll always remember us this way
Delicia de relato, con una aventura de carretera y osos, es algo digno de contar. Un abrazo. Con aprecio. Carlos
ResponderBorrarGracias, Carlos, fue un viaje un poco atropellado, pero divertido, algo para contar en fogata. Otro para ti.
BorrarApasionante, Maia, no sé si es posible que te puedan pasar más cosas, pero gracias, me he entretenido un buen rato leyéndote. Tienes la virtud de mantener el relato siempre en lo más alto.
ResponderBorrarGracias.
Creo que sĂ, Enrique, somos tres locas aventureras. Gracias.
BorrarMAIA
ResponderBorrarTu relato tiene el magico don de atrapar en cada trazo, seduciendo la mente y prefabricando una curiosidad e intriga, invitantes a llegar al desenlace, manejas bonito las emociones y transmites con sutileza, dando libertad a la imaginacion a dibujar a libre albedrio, un acompañamiento a tu obra.
Gracias por visitarme, un placer recibirte.
Te dejo un cariño.
L}UCAS
Te agradezco tan bonito comentario, LĂšCAS, me dejas sin palabras; y gracias a ti por visitarme
BorrarMadre mĂa...
ResponderBorrarTĂş no te aburres nunca eh?
Bien hecho.
Besos.
Pocas veces, TORO. Otro para ti.
BorrarVaya viajecito entretenido y lleno de aventuras inoportunas.
ResponderBorrarMantienes atento al lector. Gracias Maia.
Un abrazo.
Gracias a ti, Laura. Otro para ti.
BorrarAlegrĂa compartida por el encuentro mutuo.
ResponderBorrarAbrazos Maia.
Gracias, Ernesto. Abrazo
BorrarDe no ser por las fotos y que sĂ© que lo contás son tus crĂłnicass, hubiera pensado que tenĂ©s una imaginaciĂłn muy activa. Y admirable. Porque es algo digno de una ficciĂłn. EspecifĂcamente una road movie, una pelĂcula de caminos, con un personaje sensato y otro, extravangante.
ResponderBorrarTambiĂ©n parece una comedia argentina, por la historia. En ese caso, ustedes dos serĂan interpretadas por Julieta DĂaz y Carla Peterson.
https://www.youtube.com/watch?v=iliPsee4J5U
Besos.
Me guardo el nombre para buscar la pelĂcula, Demiurgo, de un tiempo el cine argentino me gusta mucho; y todo lo que llega lo veo. Gracias por el tráiler. Otro para ti
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