martes, 26 de septiembre de 2023

La puerta de malla

🎼 🎶

Y cuando todo se volvió caótico, guardé un par de prendas, me acerqué al departamento de Sara y la llamé desde el coche.

— Sarita, unos días en montaña, ¿te va?
— ¿Clima?
— Entre cinco y once
— Ahora bajo

Y saliĂł con todo y su camioneta 
— Guarda tu coche, Maia, en el mío estaremos más cómodas
— ÂˇOh , vaya!, Sara, no subirá
— Oye, no ofendas a mi mama móvil, ¿ok?
— Ahora me cambio; y Sara carguemos combustible
— Tanque lleno, amiga
— ÂżSegura?, a ver, que reviso. Me indicĂł con la mano que todo estaba bien y ya no hice intento de comprobar
— Hay que pasar a comprar víveres
— Sarita, traigo todo
— No, amiga, no soy conejo, Maia, ¡soy carnívora!
En ese momento me vino el pensamiento del tĂ©rmino en el que pide sus cortes y la náusea amenazĂł con invadirme, rechacĂ© los recuerdos e intentĂ© concentrarme en la lista que Sara me estaba dictando. Más tarde cogimos camino, tres horas despuĂ©s y la camioneta empezĂł con el sonido caracterĂ­stico de vaciado

— ¡Sara!, me acerquĂ© y la lĂ­nea estaba sobre el rojo â€” ÂˇDemonios, Sara!, debĂ­ revisar el combustible 
— Debiste, Maia; ya ni modo, pero no te alteres, cuando pasa el rojo, aun puede bajar más, no te preocupes, sí llegamos
— Obvio no, Sara, faltan más de doscientos kilómetros, llamaré a Caminos, deben tener una grúa en alguna parte
— Ten fe, verás que sĂ­ lo logramos 
— Sara, no nos quedaremos varadas de noche en este lugar, eso no sucederá
— ¡Ay, amiga!, no te lo quería decir pero, parces una mami gruñona
— Sarita, amiga, alguien tiene que ser el adulto aquí
Auxiliadas por Caminos pudimos llegar a una estaciĂłn a cargar combustible. Cuatro horas despuĂ©s dimos con el pueblo escondido, sus calles, todo un reburujo. 

¡IMPORTANTE!, cuando exista un señalamiento amarillo que diga ¡Prohibido!, no significa que vayas con cuidado, es una clara alerta que por ahí ¡NO PASES!, cosa que nosotras no hicimos, el pavimento estaba húmedo, salidas del tramo nos bajamos a ver el daño, sí... definitivamente, por toda la línea media de la carretera habían quedado hundidas las huellas de las llantas. Sara movía la cabeza de un lado a otro; y yo pensando, con qué me saldría ahora.

— No, amiga, eso ya estaba, mira, el trazado no es el mismo que mis llantas (y las llantas llenas de cemento o lo que sea con lo que hacen los caminos)
— ¡No puede ser!, Sara, no veo por aquí a nadie más distraída que nosotras (y me eché a reír)
Sarita me mirĂł desconcertada y me dijo â€” Pues yo tengo mis dudas...

En ese momento se acercĂł una residente
— Ustedes vienen de la ciudad ardiente ¿cierto?, asentí con un movimiento de cabeza y cuando estaba a punto de responder, otra vez, Sara...
— ¡Siii!, ¿conoce la ciudad?
— No, no la conozco, me queda muy lejos
— A nosotras también la suya, ¿cierto, Maia?
— ¡Eh!
— ¿Y cómo sabe que venimos de allá?
— Las mujeres de esa ciudad que han venido solas a rentar las cabañas no siguen reglas, por eso las ubicamos (y voltea a ver lo maltrecho que dejamos el camino)
— Le decía a Maia que yo tengo mis dudas que mi camioneta haya hecho eso
— ¡No puede ser!... Señora, estaremos en la cabaña de Don Poncio, cualquier gasto que genere nos contacta por su medio
— No, no se preocupen, al contrario, agradecemos que vengan y renten las cabañitas al lado norte, eso ayuda mucho en la economía del pueblo

Nos despedimos de la residente y seguimos el camino que nos habĂ­a indicado, subĂ­amos un tramo y la camioneta bajaba dos; y asĂ­, hasta que Sara volteĂł conmigo y me dijo â€” Maia, creo tenĂ­as razĂłn, la camioneta no sube â€” Âżcrees? (Nuevamente echĂ© a reĂ­r, ÂżquĂ© más podĂ­a salir mal?), le llamĂ© a Don Poncio y nos orientĂł dĂłnde dejar la camioneta (invadimos la cochera de alguien), media hora despuĂ©s llegĂł Ă©l y su ayudante en unos buggies; y nos subieron a la cabaña. Antes de llegar pasamos por el estacionamiento comunal; y ahĂ­ estaba, un pequeño coche como el mĂ­o nos observaba orgulloso y triunfal, Sara de inmediato se adelantĂł a comentar; —Ni lo digas, Maia.

— Don Poncio, ¿para qué es esa puerta de malla
— Es para que los osos no entren
— ¿Hay osos?
— ¡Sí!, estamos orgullosos que ha incrementado el número
— ¡Vaya!, ¿alguna recomendación?
— No, para nada; y no se preocupen, comen hierbas, ah; y ardillas, además, está la puerta de malla para que no pasen
— ¿Y los osos saben que no deben pasar de la puerta?
— Maia, no seas impertinente, es obvio que lo saben, ¿Cierto, Don Poncio?, y por qué le llaman Don si estará por los ¿cincuenta?
— Tanto como saberlo, pues no, pero tengan, con esto los ahuyentan (y nos extendiĂł una chicharra); ya si entran a la cabaña, pues me avisan por wasap, solo NO los alimenten ni dejen desechos por ahĂ­ 
— ¿Y en cuánto tiempo llegaría?
— Lo mismo que hicimos subiendo, una hora, un poco más si es de noche; ya sabe, el camino es estrecho y empinado
— Y mientras llega, ¿Qué se hace?
— Pues se ponen a gritar, a los osos les asusta el ruido escandaloso
— ¿Escandaloso?
— ¿Una hora?, pero Don Poncio, eso es mucho tiempo; ¿Y si mejor se queda a cenar y desayunar con nosotras?, Maia prepara una ensaladita deliciosa; y no nos dijo su edad
— Ya, Sara, déjalo ir

A la mañana siguiente nos despertamos con una invasión, Sarita se olvidó de guardar la carne que había asado, teníamos a tres osos merodeando; y uno intentando entrar a la cabaña; y a gritos me dice...

— Ya lo ves, Maia, todo por no hacerme caso, pudimos convencer a Don Poncio para que se quedara con nosotras, además, ¿qué tanto es un polvito comparado con estas bestias hambrientas?
— ¡Ay, Sara!, ¿ellas o tú?...






28 comentarios:

  1. con sara, aquello de "espĂ­ritu de aventura", toma cuerpo. es literal.

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    1. Sí, ella es espontánea y, es Sara

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  2. Te felicito por el divertido relato, tanto en el fondo como en la forma de expresarlo. Las vivencias dan para mucho y a veces solo hay una delgada lĂ­nea con la ficciĂłn. ÂżO es a la inversa?

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    1. O con el recuerdo, Fackel. Gracias, me halagas

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  3. Divertido (desde fuera) un relato del caos en la aventura muy bien contado. Abrazos

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    1. Por alguna extraña razón, Ester, casi siempre tengo que rescatar tus comentarios de spam, te ofrezco una disculpa, no sé lo que sucede. Gracias, otro para ti.

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  4. Me encanta ese alter ego tuyo que es Sara, con esa actitud suya ante la vida tan desinhibida y con esa forma tan procaz de indagar la edad de don Poncio, la próxima vez no le hagas mucho caso, la primera vez la culpa (de la gasolina, del vehículo, del daño a la carretera, de no guardar la carne) puede ser de ella la segunda no. Bonitas fotos.

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    1. Sara es (la mayor de las tres) como una niña grande, va por la vida a su aire, quizás porque sabe que, quien esté a su alrededor le soluciona las cosas. No la culpo, Don Poncio sí estaba de buen ver, pero oye, fue nuestro arrendador y esos son terrenos que no se pisan. La próxima vez no la dejaré tomar las decisiones importantes; y la supervisaré como si fuera mi hijita, Joaquín. Gracias, el paisaje era bonito.

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  5. A ratos estaba en una de esas historias de terror con adolescentes que se meten donde no deben y acaban en carnicería. Y luego, la que manda en el relato, una película cómica. También hay una de aventuras si la miras bien.
    Estoy viendo que tu vida no incluye la palabra aburrimiento. Un saludo, Maia.

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    1. Con Sara todo es aventura mientras no lleve ella el control. Un saludo, Sergio

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  6. Eso sĂ­ que es estar en contacto con la Naturaleza.

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  7. Así quién se aburre? Ya lo dije yo, Sara es sinónimo de aventuras y al parecer no le hace asco a nada. Aunque si hubiera sido la puerta de "Maia" no entran de seguro los ositos ;) Por cierto, cuál es la ciudad ardiente?. Y muy bonita canción...

    Lovers in the night
    Poets tryin' to write
    We don't know how to rhyme
    But, damn, we try

    Besos dulces Maia.

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    1. Bueno, no sé, sería bueno también no tener tantos sobresaltos. Es que Don Poncio tiene lo suyo pero hay una línea que no debes cruzar. Es un sinónimo de mi localidad, DUICE. La canción me gusta mucho, la escucho seguido.

      (...) where I wanna go
      The part of me that's you will never die
      When you look at me
      And the whole world fades
      I'll always remember us this way

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  8. Delicia de relato, con una aventura de carretera y osos, es algo digno de contar. Un abrazo. Con aprecio. Carlos

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    1. Gracias, Carlos, fue un viaje un poco atropellado, pero divertido, algo para contar en fogata. Otro para ti.

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  9. Apasionante, Maia, no sé si es posible que te puedan pasar más cosas, pero gracias, me he entretenido un buen rato leyéndote. Tienes la virtud de mantener el relato siempre en lo más alto.
    Gracias.

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    1. Creo que sĂ­, Enrique, somos tres locas aventureras. Gracias.

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  10. MAIA

    Tu relato tiene el magico don de atrapar en cada trazo, seduciendo la mente y prefabricando una curiosidad e intriga, invitantes a llegar al desenlace, manejas bonito las emociones y transmites con sutileza, dando libertad a la imaginacion a dibujar a libre albedrio, un acompañamiento a tu obra.

    Gracias por visitarme, un placer recibirte.

    Te dejo un cariño.

    L}UCAS

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    1. Te agradezco tan bonito comentario, LĂšCAS, me dejas sin palabras; y gracias a ti por visitarme

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  11. Madre mĂ­a...
    TĂş no te aburres nunca eh?

    Bien hecho.

    Besos.

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  12. Vaya viajecito entretenido y lleno de aventuras inoportunas.
    Mantienes atento al lector. Gracias Maia.
    Un abrazo.

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  13. AlegrĂ­a compartida por el encuentro mutuo.
    Abrazos Maia.

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  14. De no ser por las fotos y que sé que lo contás son tus crónicass, hubiera pensado que tenés una imaginación muy activa. Y admirable. Porque es algo digno de una ficción. Especifícamente una road movie, una película de caminos, con un personaje sensato y otro, extravangante.

    También parece una comedia argentina, por la historia. En ese caso, ustedes dos serían interpretadas por Julieta Díaz y Carla Peterson.

    https://www.youtube.com/watch?v=iliPsee4J5U

    Besos.

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    1. Me guardo el nombre para buscar la película, Demiurgo, de un tiempo el cine argentino me gusta mucho; y todo lo que llega lo veo. Gracias por el tráiler. Otro para ti

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SusĂşrrame al oĂ­do, que mi corazĂłn te escucha.