domingo, 29 de marzo de 2026

Cuando de noche todo se confunde



3:45 am
Se escucharon pasos que, a fuerza de repetirse ya se sienten conocidos, es una silueta quizás de piel oscura porque no se distingue su rostro con la poca luz que emite la bombilla nocturna, lleva uniforme blanco, calzado de goma y su característico chirrido, en cada paso va refunfuñando, llegó a vaciar el contenido del cesto haciendo mucho ruido -o quizás así se siente entremedio del silencio-; y se marchó cerrando tras de sí la puerta, una puerta que permanece abierta.

Me incorporé lentamente buscando algo para cubrirme del frío, indecisa de dejar la cama, no tengo explicación a esta intrusión que se sucede cada noche. Busqué a la distancia tratando de interpretar si el sonido regresaría.

— Tranquila, niña; yo te cuido
— ¿Cómo me encontraste?
— Porque escucho cuando me hablas 

Encendí la linterna del móvil, lo ví en el reposet, con el respaldo semi inclinado, piernas arriba, su largo cuerpo echado...  tan cómodo. Abrió sus brazos hacia mí, cogí el tripié y me acurruqué a su lado.

— Te la dejaron en un mensajito, te lo pondré para que te arrulle...

Gracias



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Susúrrame al oído, que mi corazón te escucha.