domingo, 25 de enero de 2026

Un día común



Las ocurrencias de, Saraí son una locura, se meten tan dentro que luego no puedes sacarlas de tus pensamientos.

— Ahora que mi marido ya no está, no puedo dejar de pensar que a veces lo extraño.

La escucho y no digo nada, solo paso mi mano con suavidad por su hombro derecho; y un poco por su espalda.

— Tengo treintaypocos y siento que he vivido una eternidad 

Se hace un largo silencio en el que, sorbitos de té nos recomponen el semblante.

— ¿Crees que exista más vida que ésta?
— Creo en ésta, lo demás que sea certeza de tu fe

Más sorbitos de té 

— ¿Sabes lo que se dice de los flacos desnalgados?
— Algo escuché 
— Pues es cierto, Maia, o yo no he conocido la excepción a la regla 
— No es lo importante, ¿no?
— Depende, para las aventurillas sí 
— No lo sé, quizás altera la realidad la comparativa con su cuerpo
— Prueba a fijarte en el gym, donde todos usan esos deliciosos pans y licras que les marcan esa parte de su cuerpo, ¡se ven tan apetecibles!, debería ser dress code en todos sitios 
— El nuevo gym es un poco extraño 
— ¿Aún no te aclimatas?
— Es diferente, como si fuera un gimnasio de pueblo donde todos hacen migas, te hablan como si te conocieran de toda la vida; y dejan todo para ayudarte si estás en problemas o no conoces esas máquinas de la prehistoria 
— ¿Tan viejas son?
— Deja eso, en mi vida ví algo así, son buenas; y hay buen ambiente, solo no es común todo lo que sucede ahí 
— Bueno, es el que te recomendó el doc, ¿no?
— Sí 
— ¿Marcos está en la cocina?
— ¡Sí!, -hizo el intento de volver a preguntar y me adelanté-, no, no me preguntes por qué, ni yo misma lo sé 
— Siempre están juntos, ¿son pareja o algo?
— ¡No!
Amiga; ya lo tienes aquí, pues datelo -a punto de respuesta y se escuchó,  Marcos desde dentro-
— Haz caso a tu amiga, Maia, no tengo reparos que me trates como objeto
— Ja

Se hizo un silencio que fue interrumpido por, Marcos, que trajo una bandejita de cosas, la colocó en la mesita de arrime y abrazó a, Saraí

— No creas todo lo que se dice, Saraí; y, Saraí, ¿estás bien?

Días después en el gym...

— ¡Diantres, Saraí!...

Té, café, limonada y galletitas en la mesita de arrime, ¡Acompáñame!







jueves, 22 de enero de 2026

La voz del rosario





Pocas son las tradiciones que sigo, mucho menos son las que practico. Una de ellas, el pequeño rosario en el volante, la segunda que, aunque no fiel totalmente a la regla, -se sigue por ser parte de la crianza de la abuela hacia mi madre; y de ella a sus hijos- es el rosario de finales, el primero es el día 24, la reunión de noche buena, iniciamos con los abrazos, actualización de acontecimientos; y continuar con el rosario; y lo mismo el 31 -que debería ser el 02 de febrero pero a mamá le estresaba ver toda esa festividad invadiendo su sala en nuevo año-.

Y a pesar de que, el mismo hecho se sucede en dos fechas distintas, al final se hace lo mismo.

Los dolorosos 
Primer misterio: La oración en el huerto
Se desarrolla el rezo; y pregunta la voz, ¿alguien va a cantar?; y se hace un silencio que termina siendo respuesta, cuando da inicio el segundo misterio alguno se arrepiente y quiere hacerlo pero ya es tarde

Segundo misterio: La flagelación 
Nuevamente se sucede y la misma voz e igual respuesta y arrepentimiento 

Tercer misterio: La coronación 
Exactamente lo mismo 

Cuarto misterio: La cruz
Mismo suceso, solo que ahora, menos oxidados empiezan el cuchicheo de, ¿cuál cantamos?; y como siempre sucede la memoria se pone en blanco, aunado que ya ha dado inicio el último misterio

Quinto misterio: La crucifixión y muerte
En el último misterio todo cambia; y empieza ese deseo de hacer bien las cosas, —¡hay que cantar! -y como este año tenemos una invitada especial, Alexa,  Saraí empoderada menciona, — ¡Yo me hago cargo!, Alexa, la canción de aromas, — ¿cuál es esa?, -todos preguntamos- — pues esa de, "aromas se queman de plácido olor, delante del niño derramense flores"... Para ese momento, Alexa ya encontró su propia versión de aromas... ”Hoy el aire huele a ti, a complicidad, a hierba fresca y besos, a pasión y a obscuridad" — Alexa, ¡cállate!, -dice alguien-, — pero no le hables así, — es un robot, — pero tú no, — pues. alexa se la baña pero tienes razón, me disculpo por eso, — Saraí, tienes que ser más específica con, Alexa, — voy camino de Belén, versión relajo navideño, Alexa; y Alexa nos envuelve con el súper, Ummet


— ¡Ummet!, me encanta, — a mí también, de repente todas de pie y bailando, todas, menos la voz 
Eiii, que es cosa seria, estamos rezando 
Silencio total

Ya dentro de las letanías, Saraí, que dice ser la más feminista dentro del grupo de las ocho, le agrega de su cosecha; y encima su propia voz a la voz del rosario

Madre de las matriarcas... te rogamos señor
Madre de las mujeres dedicadas al hogar; y al hombre... te rogamos señor 
Madre de las mártires... te rogamos señor 
Madre de las mujeres en situación de calle... te rogamos señor
Madre de las madres... te rogamos señor
Todos serios y yo atacada de la risa, alguien me reprende por ahí y vuelta al silencio 

Dentro del rosario dos niños, -herencia de mi madre-, dos madrinas -siempre las mismas- van desnudando poco a poco a los niños, luego los limpian, perfuman; y cambian su ropón 

Maia, ¿estos niños no eran rubios?
— Sí, lo eran
— ¿Pues qué les pasó?
— Cada año las reparaciones los han ido cambiando 
— Cada vez están más prietitos, casi me alcanzan 
— Cosas dices. Saraí 

Y sí, Saraí y Milli que son un poco toscas, limpian a los niños a conciencia y han ido minando su color; y en las reparaciones, las personas que hacen sus mezclas y aparentemente los dejan iguales... ya no sé. 

Los niños son de tamaños distintos; y sus ropajes están seccionados por talla, pero ellas que siempre están jugando los vuelven un reburujo, al final, Milli puso la ropita interior equivocada y cuando quiso devolverla a, Sarai, ella la rechazó porque no pondría al niño ropita de segunda; y lo dejó al descubierto.

Y eso se sucede cada año, no somos los más devotos y entregados, pero somos, estamos e intentamos mantener la tradición familiar.

¡Acompáñame!
Té, Café y lo que apetezcas en la mesita de arrime.


P.D. La voz del rosario es obviamente la mamá de los pollitos, Cinthia, la que a todas nos mete en cintura, o lo intenta.



jueves, 15 de enero de 2026

Emboscada



Intento concentrarme en esta publicación, ¡y no hay manera!. La música de fondo me envuelve en un bucle infinito de sensaciones, de tiempos pasados por el recorrido sinuoso de la vida. Cuántas veces, en compañía de nuestro peor verdugo [nosotros] nos sentimos impotentes, insuficientes, buscando más, queriendo más, soñando más. Los tiempos no eran los adecuados, las compañías quizás tampoco; y fuimos dejando de lado eso que nos ilusionaba.

Me volví rutina detestando la rutina que hoy adoro, ahora, cada amanecer, incluso antes que los rayos del sol cálidamente desciendan por los tejados, salgo al jardín -como hacía mi padre- con un topper en las manos, ahora es grande, cuando inicié era tan pequeño, que apenas resguardaba unos gramos de semillas; y como veo las cosas, nuevamente tendré que cambiar el tamaño.

Mis comensales cada vez son más, es acaso que dan aviso a los demás, comunican dónde hay alimento, todos son familia... lo desconozco, solo sé que detienen su vuelo diurno y en el borde de la barda esperan -im-pacientes, su tiempo es preciso y al tardarme unos minutos más de lo habitual empieza su canto, o quizás su queja. 

Me doy prisa en llenar sus platos, los colgantes son ocupados casi de inmediato por tortolitas, grandes y regordetas, verlas allí, balanceándose al alimentarse es una locura; y otros cuencos a centímetros del piso, allí se acercan a comer los más pequeños, se mueven en grupos ruidosos, revoltosos, alegres, cambio sus aguas y me alejo, observo desde dentro el revoloteo; y nuevamente su canto, parecen alegres; y esa rutina la repito tres veces al día, la última poco antes que vayan a dormir, -no quiero que duerman con sus barriguitas vacías-... luego el silencio.

A finales de noviembre arribaron pajarillos canadienses pecho amarillo, miles de ellos se apoderaron de las plazas cercanas, incluida la que tengo frente a casa, día y noche su canto sin cesar, me obligué en pleno invierno a dormir con puertas y ventanas abiertas... ¡un deleite escucharlos!.

19:00 hrs de un sábado de diciembre, poco antes de noche buena me preparé para salir a caminar con, Gurrumino, Marcos llegó en ese momento y se ofreció a acompañarnos, cruzamos la calle y nos adentramos en la plaza, cerca del kiosco, el crujir de unas hojas secas activó un agitar de alas masivo; y los suspiritos pecho amarillo empezaron a volar en todas direcciones; y una lluvia de heces fue a aterrizar directamente sobre nosotros que corríamos -yo gritando y manoteando histérica, Marcos a carcajadas intentando cubrirme con su cuerpo; y Gurrumino ladrando sin cesar-.

Ya en casa; y después de una ducha exhaustiva nos sentamos en el sofá negro; y al intentar abordar el tema, nos ganó la risa...

Es un hecho que hay vídeos, cada casa -aunque lo nieguen- tiene mínimo dos cámaras con sensor de movimiento grabando cada detalle que acontece 24/7 -incluída la mía-, pero no seré yo quien lo muestre.

La música de fondo continúa, los sueños e ilusiones de antaño se han desvanecido, el estereotipo de felicidad ha madurado; y ahora son esos pequeños detalles los que llenan mi vida de alegría y paz, sobretodo paz, mucha paz.

Té, café, galletitas y tarta de calabaza en la mesita de arrime 
¿Me acompañas?









domingo, 11 de enero de 2026

No te bañarás dos veces en el mismo río -lo dijo alguien-



— ¡Mi niña!
— Buenos días, mi españolito [lo conozco hace ocho, diez o doce años, quizás más; y me olvidé su nombre, por eso el apelativo, él no lo sabe]
— ¿Qué haces?
— Preparando tamales tempranos
— Pero eso es una joda. ¿no?
— Sí, pero me salió el monito, nono, el niño, que si me escuchan llamarlo así me excomulgan
— ¿Tanto así?
— Algo peor, me estarían hablando del origen y tradición y el por qué si te sale el niño es una bendición y deber sagrado ser agradecido ante tal privilegio 
— Leí un artículo de eso. Aquí la tradición es variada, suele ser sinónimo de suerte; y si lo llega a encontrar un mayor debe pagar el roscón del año siguiente 
— Esa tradición me gusta más, aquí vienen cuatro niños por rosca, [a veces seis]; y se enumeran por orden de aparición, al primero le tocan los tamales, caseros por supuesto [si el primero no cocina bien, el "privilegio" desciende según las habilidades de los otros; si ninguno cocina, pues entran al juego las madres o abuelas, que para eso están, para cuidar que las buenas costumbres no se pierdan], el segundo el atole, champurrado o chocolate, el tercero los refrescos [por si no desean atole, bebidas no por ser una reunión sacra]; y el cuarto los desechables o un postre
— ¿Y por qué se llaman tamales tempranos?
— Porque estas monas no quieren esperar a la Candelaria 
— Entiendo que estás ocupada 
— Lo estoy 
— Tú sigue, enséñame el paso a paso que tengo tres horitas libres
— Va, así evitas que me aburra


— Grasa animal, hay que batir para incorporar aire [manual porsupuesto]
— ¿Por qué no usas batidor?
— Porque, al ser caseros no está permitido [regla no escrita pero respetada a rajatabla]

45 minutos después 



135 minutos después de los 45 primeros, tres distintas masas,  vegana, rojo y dulce

Habíamos iniciado videollamada a las nueve y doce horas después los tamales anunciaron su final

— Joer. Maia; ya oscureció, empiezo a pensar que los machos mexicanos inventaron esas recetas para tener a la mujer encerrada y con la mente ocupada en todo menos en ellas
— Ja, quizás...

Tiempos de inocencia y candidez, chica dulce y confiada, presa fácil para innombrable o cualquiera de su ralea, ¿por qué lo permití; y por tanto tiempo?, naa; ya no importa, eso ha quedado en el pasado, pero ese sencillo comentario del españolito me recordó detalles. Innombrable no permitía en casa comida de otras manos; y siempre pedía comida muy elaborada y de muchas horas de preparación, jamás repetía platillo, solo lo permitía después de tres semanas. De repente inspeccionaba la cocina por si descubría alguna etiqueta, un empaque, una bolsa o cualquier cosa que le indicara que lo estaba engañando y no la había preparado yo. —La comida casera es lo mejor -decía-, nada mejor que llegar a tu hogar y ver a tu obediente mujercita cocinandote -también decía-, que te piense todo el día, te cuide y te respete, ser su prioridad incluso encima de ella, uff, cosas locas pasaban por la cabeza de ese hombre... Y a pesar de todo, ese hombre fue necesario en mi camino para aprender que nadie por encima o delante mío; y que al dar, no deberías quedar vacío... por eso y más, agua corrida jamás repetida.

La voz de españolito me volvió a la realidad 
— !Vaya pinta tienen!
— No estoy segura si vale la pena el tiempo y esfuerzo 
— Solo si es valorado, mi niña, pero no, es demasiado tiempo y energía para una comida de tres segundos 
— Te voy a dejar, mi españolito, necesito una ducha para sacar todo este olor a animal muerto
— Llévame contigo pa' la ducha, te acompaño con gusto
— Ja, tú a lo tuyo, que tú mujer ha de estar desesperada 
— Mi mujer acepta que seamos tres, tú eres la que no se decide...

Una hora más tarde se habían colocado tres refractarios en la barra, pollo rojo, dulce y al rinconcito los veganos, todos hicieron a un lado los veganos, Sarita por empatía se sirvió uno, lo probó y exclamó a pulmón, — diantres, Maia, ¡ésto está del asco!, incomible¡, ¿pues qué te pasó, niña?, me encogí de hombros exageradamente, sabía su intención y solo seguí el juego, su comentario creó cierto desconcierto provocando susurros de incomodidad, Sarita sonrió — !logrado!, los quiero todos, amiga, — Naa, estás mintiendo, -alguien lo dijo-, llevas el demonio dentro, Sara. No supe del sabor, se terminaron antes que pudiera probarlos .

En tono broma había colocado un niñito en uno de los tamales de dulce, ¡en solo uno!... y me tocó a mí, joo .

¡Acompáñame!

Té, café, atole de guayaba; y tamales en la mesita de arrime .


P.D. De forma sería o broma, si colocas un niñito dentro, la persona que le salió repite el proceso.






miércoles, 31 de diciembre de 2025

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Un día especial

 





¡ Felices fiestas, amigos !

Es un bonito día -como todos los días- para estar en familia y amigos.

Puñado de abrazos.


P.D. Pensaba incluir un precioso video pero blogger insiste en meterme el pie.

lunes, 8 de diciembre de 2025

Solo una noche



Ven conmigo a ese momento e imagina que escuchamos de fondo 🎵 🎷🎺🎵, al lado están mis tres mejores amigas, tan distintas e iguales entre sí.

Acunamos entre las manos un aromático y caliente glühwein mientras tratamos de sobreponernos a las distintas situaciones que se sucedieron últimamente en nuestras vidas.

El jardín se siente frío, aún así preferimos estar allí, con el rostro helado, las manos tibias y las piernas envueltas en mantitas.

— Hemos perdido el glamour 
— Para nada, Saraí, una mantita de lana no es suficiente 
— Pero, Sarita, si estamos hechas ovillos 
— Culpa nuestra por no saber encender una fogata 
— Debimos invitar a, Sandy
— Mejor no, Marce, la última vez casi me incendia la casa
— Lo había olvidado 
— Por cierto... ¿hablamos de tragedias o de algo divertido?, -se murmura entre nosotras-
— ¿Hay que hablar?
— Bueno, no necesariamente

La música continúa, al igual que la noche.



Té, café, glühwein en la mesita de arrime, ¡Acompáñame!.





domingo, 26 de octubre de 2025

En palabras simples




— ¡Veamos...!, hundió la mirada en los papeles que le había entregado, lo observé atenta, intentando descifrar algún movimiento, alguna reacción, nada, ni una ligera mueca, sus ojos grandes y rasgados, bonitos, -no conozco muchos hombres con esa característica, creo que, en alguna parte de su sangre se esconde una gota asiática- me resultaban ilegibles, no es muy alto, 1,70 quizás, cabello aventurero, como de los noventas, ni tan corto, ni tan largo, parecía ir a su aire pero no, lo llevaba controlado, barbilla marcada y barba de días, definida y rebelde. Vestía joggers rectos, mocasines sin calcetines o acaso unos tan pequeñitos que dejaban sus tobillos al descubierto, sabe su valor, lo avala ser uno de los mejores en su área, aún tiene su corazón humanizado, se percibe que busca el cambio, restar dolor y sumar calidad y vida, se giró, miró a, Saraí y le dijo algo incomprensible para mí.

— ¿Lo podemos aterrizar en palabras que entienda?, lo interrumpí

— Estás detrás del volante de tu auto, de frente hay un semáforo en rojo, tienes tu coche detenido en parking o neutral;  y esperando el verde, y tú cómoda y pacientemente esperas para avanzar; y cuando llega el momento lo haces suavecito, sin acelerar; y fluyes sin contratiempos, pero veamos, Maía,  eso sucede en una situación normal, -hizo una pausa que sirvió para prepararme a lo que venía.

— ¿Dónde estoy yo?

Maia, estás detrás del volante de tu auto; y delante está el mismo semáforo en rojo, tienes tu auto detenido y esperando el verde, solo que lo tienes en directo; y en apariencia esperas cómoda y pacientemente para avanzar, pero tu cuerpo está haciendo lo contrario, tienes ambos pies pisando a fondo, uno en el freno y otro en el acelerador; Maia, estás entrando en la etapa tres de cuatro, intentaremos detenerlo, pero no podemos revertirlo, hay que hacer cambios. Salí de ahí apesadumbrada, sus palabras retumbaban en mi mente...

— Ay, Maia, en casa, cuando teníamos un mal día o reprobábamos alguna materia; -yo lo hacía, mi hermano no-, papá nos preparaba su tortilla especial, disfrutaba verlo cascar los huevos, cortar las papas con sus grandes manos, tenía la costumbre de probar el aceite de oliva antes de usarlo, -cada vez-, se concentraba tanto, que si llegabas a atravesarte en su camino, terminabas en el suelo. No dejaba que mamá la preparara, decía que le faltaba esencia, pero cuando íbamos con abuelita, hasta le recolectaba los ingredientes, le gustaba más porque el producto era fresco, recién salido de la tierra o el granero. Extraño reunirnos, la abuelita ya no está, mi hermano vive lejos; y mis padres jubilados solo viajan y se desbalagan.

— ¿Conoces la receta original de la tortilla española, Saraí, su ingrediente secreto?

— ¡Obvio!, papá es español; y la cebolla no es ingrediente secreto, solo está en debate de si incluirla o no

— ¡No!, hay un ingrediente más. La receta original de la tortilla española también lleva canela 

— ¡Claro que no!

— ¿Quieres ver que si?...

— Veamos...



!Acompáñame!
Té, café y galletitas en la mesita de arrime, mantas en el sofá y la serie, La casa Guinness para esta noche insomne.



miércoles, 8 de octubre de 2025

Si te quiero, dices



Estuve largo tiempo enfadada conmigoyconnadie; y tanto que llegué a pensar en redirigir este mal sentimiento hacía alguien en concreto.

No funcionaría, mi conciencia me reprendería por culpar a quien no tiene vela en este entierro. Y en un intento desesperado de pasar página me fui de viaje un puñado de semanas (diez), huía de mí, de mis caóticos pensamientos... y sin darme cuenta los llevé conmigo.

Y en ese intento desesperado por dejar atrás lo que, como sentencia ha marcado un cambio absoluto en mi camino, me ví ahí, buscando el lado bueno a las cosas.

Frente al mar, sentada bajo el cielo ocre observando el horizonte, nubes negras hacían sombra a los colores. Buscaba un motivo, una razón... y a lo lejos escuché un recuerdo. Me ví ahí, en el sofá rojo terciopelo al lado izquierdo de mi madre, acurrucando mi cabeza en su pecho, sintiendo sus latidos; y escuchando de su voz esa melodía que entonaba para mí, en mis días de cama...

Muñequita linda / de cabellos de oro / de dientes de perla / labios de rubí / Dime si me quieres / como yo te quiero / si de mí te acuerdas / como yo de ti / Y a veces escucho / un eco divino / que envuelto en la brisa / parece decir: / Sí te quiero mucho / mucho / mucho / mucho / tanto como entonces / siempre hasta morir /

Me sentí tranquila, como sucedía cuando ella (mi madre) estaba cerca; y me di cuenta que lo sigue haciendo desde el recuerdo; y en completa calma tomé el auto y regresé a casa. 

¡Acompáñame!
Té, café; y galletitas





sábado, 21 de junio de 2025

Uno más en la familia






Desperté ante la insistencia del vibrador del móvil, eran las 3:49 am, el sueño volvió a vencerme sin enterarme qué estaba sucediendo, pero el móvil no dejaba de vibrar... 

— ¿Cuándo será el día que pueda apagar este dispositivo infernal y dormir una larga y tranquila noche -me dije-. Me incorporé perezosa y empecé a revisar de dónde diantres venía todo el problema... ¡Jo, el grupo vecinal!.

"Son dos hombres intentando acceder a la casa frente al kiosco, mis cámaras están desactivadas y no puedo hablar a seguridad" -y como eco, el resto de los vecinos dijo estar en la misma situación-; y es que, con la prohibición de tener cámaras de seguridad y grabar sin el consentimiento escrito del agresor, las sanciones son altas, las reincidencias más, las personas han optado por ver el delito; y mantenerse al margen.

Encendí el televisor y puse las cámaras, dos hombres golpeaban con mazos la puerta reja de mi casa -que es la de ustedes-, el sonido era intimidante.

Llamé a control de alarmas y pregunté si ya habían enviado a revisar, respondieron que no se activó la alerta en mi domicilio; y no podían prestar auxilio.

— ¿Y qué hago con los dos sujetos que golpean la puerta e intentan entrar?
— Mmm, active manualmente la alarma para enviar seguridad, abra una de las puertas sin quitar la alarma, obvio, que no sea la del problema 
— ¡Obvio!

Bajé y abrí una de las puertas que da al jardín; y la alarma se activó. Me quedé en la sala, encendí las cámaras; y me dispuse a esperar que llegaran. Minutos después estaban patrullando el área, los hombres se habían ocultado en la plaza para después perderse en la oscuridad. Me fue imposible volver a dormir.

Cuando instalaron las cámaras y sensores no existía la puerta reja, al hacer la inspección, el ingeniero me hizo ver que el hueco que había en la puerta principal era un área vulnerable; me instalaron la puerta reja solo que olvidaron poner el sensor.

La mañana siguiente llegó el ingeniero a instalar el sensor y revisar la seguridad, minutos después llegó, Saraí. Se conocieron y estrecharon sus manos; y algo pasó entre ellos, se percibía en la atmósfera -pero eso es otra historia-.

Esa noche hubo reunión de las ocho y MarcosSarai mencionó la situación con los sujetos y yo no quería ahondar en el tema, me dirigí a la cocina, Marcos conmigo..

— ¡Quiero cuidarte!
— Gracias 
— No, hablo en serio, vive conmigo, o yo contigo...

Encendí las cámaras y revisé si no había algún riesgo -siempre lo hago antes de dormir-, de la plaza ví salir una bolita que caminó hasta la cochera. — ¿Por qué camina?, ¿por qué no está durmiendo?, bajé y abrí la cochera, me puse detrás e intentaba que entrara, el pajarito se asustó y se dirigió a la puerta reja, cerré la cochera y abrí la puerta, ví venir un gato negro, el pajarito aleteó y se atoró en la puerta, lo empujé hacia adentro y espanté al gato, pero éste insistía en regresar, -lo hizo toda la noche- el pajarito se escondió en algún lugar de la cochera, le acerqué agua, trocitos de pan pita, ensaladita de lechuga, zanahoria, garbanzos, nuez; y lo dejé dormir -donde sea que se haya ocultado-.


A la mañana siguiente abrí la puerta hacia el jardín y tomé un Uber para ir a trabajar, -no queria asustar al  pajarito-. 

Al volver me di cuenta que el pajarito se instaló en el jardín, ahora lo recorre con total seguridad, espanta al resto de los pajaritos que se acercan y cuando tiene hambre va y picotea alguna de las puertas; y solo quiere zanahoria picada muy fina.

No busco domesticarlo, por lo mismo intento poner comida en distintos lugares del jardín; y él insiste en comer solo la que pongo afuera de la puerta, sigue a todos y se coloca al lado o sobre el respaldo cuando se sientan, menos conmigo que lo hago dormir en el baño del jardín desde que merodea las noches el gato negro, me ha perdido la confianza.

Lo está atendiendo, Sarai y su ala se está recuperando; y su deseo de volar, al parecer, va desapareciendo.

¡Acompáñame!

Té, café, bollitos de queso feta, ensaladita; y lo que apetezcas en la mesita de arrimo.