Música cortesía de, El Demiurgo
Se acercaba la media noche cuando el videoportero anunciaba una visita, corroboré quién era y abrí la puerta
— Maia, ¿está el sobrino?
— Claro, ¿pasa algo?
— ¿Dónde lo tienes?
— Sarita, está en su habitación, es cerca de media noche
— ¡Me está esperando! -y Sarita pasó sin mirar atrás-
Cinco minutos después, nuevamente el videoportero
— Maia, amiga, ¿cómo estás?
— ¡Bien, Marce!, ¿tú?
— Sí, excelente, ¿está el sobrino de aquella?
— ¿De quién?
— ¿De quién va a ser? de Sara
— Sí, duerme, o debería
— ¡Paso!
— ¡Adelante!, estás en tu casa
Estaba por cerrar la puerta cuando una mano empujó con suavidad
— No me dejes fuera
— Disculpa, no te vi. ¿Vienen juntas tú y Marce?
— ¡Sí, pasó por mí!. ¿Y Gurrumino?
— En su habitación, Sandra
— Dame coordenadas por favor
— Subes, caminas a la derecha y es la penúltima puerta de la izquierda
— Un lío; ya me las apaño sola, permiso
— Seguro, pasa
Algo no estaba bien y encendí la cámara y solo vi a Gurrumino, subí y toqué en la puerta, Sarita abrió...
— ¿Sucede algo, Maia?
— Eso quiero saber
— Está bien, pasa
— ¿Y bien?
— Pues nada, Gurrumino nos invitó a una quedada
— No me digas... ¿A las tres?
— Bueno, también a Cinthia pero le retiramos la invitación, no es muy nuestra amiga
— ¿Qué sucedió?
— Dijo que el sobrino la prefiere
— ¿Y qué dices tú?
— Pues... Gurrumino está confundido
— Ya, a ver, chicas, entienden que Gurrumino solo tiene una camita y ustedes no cabrían en ella
— Maia, que no somos tontas, nos iremos con el sobrino a tu habitación, puedes quedarte si quieres
— Pues gracias; ¿y qué planes tienen para el resto de la noche?
— Maia, no seas inconsciente que el sobrino tiene que dormir; y nosotras también
— ¡Bien!, a ver ¿discutieron con sus parejas o qué sucede?
— ¡Ay amiga!, pues sí, Sergio es un dolor en el trasero, no le ha dicho a su madre que terminamos y ella quiere venir en noche buena
— Entiendo ¿Marce?
— Cuido de Ninna, la alimento, me despierta un montón de veces en la noche y todo el día demanda mi atención; y siempre que está conmigo llora, ah, pero no venga aquel que solo con escuchar su voz y Ninna se emociona y se olvida de su madre
— Marce, es su padre, cariño
— Pues sí, pero solo para el jugueteo, los dejé solos a ver qué hacen, necesito una noche tranquila y que ellos se apañen solos
— Vale
— ¿Sandra?
— Ah, no, no; yo solo vine a hacer bola -y escuchar los chismes-
— Bien, se quedan en su casa; ya saben donde están las frazadas, pijamas, la cocina y lo que necesiten; yo voy a dormir
— Pero amiga, no te puedes ir
— Vamos, que tengo sueño y mañana trabajo, pónganse de acuerdo con Gurrumino en cómo pasaran la noche que mi habitación está ocupada
— ¡No!, ¿JM está contigo?
— Quizás...
Un par de horas después tenía a Sara y Sandra entrando en mi habitación, me levanté y fui a la habitación de Gurrumino, estaba vacía, bajé y vi a Marce con Gurrumino en el sofá negro, cantándole una nana, Gurrumino dormía plácidamente en su regazo -las chicas venían detrás-.
Me senté al lado de, Marce — Extraño a Ninna — Lo sé, anda, lleva a Gurrumino a su habitación, mientras prepararé glühwein.
