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viernes, 13 de febrero de 2026

Tan solo una anécdota



Me tomé el día libre, — No haría nada, -me dije-; me preparé para terminar una serie de Netflix con una ensaladita de verduras y un jugo verde, muchas verduras, tercera temporada, -un poco aburrida-. 

Mi cabeza empezó inquieta, —Mañana tengo un evento importante, me haré un facial, o algo, caminé por el pasillo y ví la mascarilla de carbón activado, la de remoción de puntos negros, la tomé y la apliqué con el dedo medio, me quedé observando mi reflejo en el espejo, — Mmm, me la aplicaré como osito, de nariz y hasta el mentón; y no conforme, me lo hice cachetoncito, sonreí divertida y fui a lavarme la mano, específicamente el dedo medio con el que había aplicado la mascarilla; y no salía, tenía un extraño color miel que, por más que tallaba seguía ahí, debió ser el momento de retirarlo del rostro pero no lo hice, — ¿Por qué no se quita?, -me pregunté fugazmente-, luego me olvidé viendo la serie.

Una hora después recordé que traía la mascarilla y fui a retirarla; y no pude hacerlo, eso era una capa adherida como marca indeleble; y sí, parecía un osito, usé de todo, incluído el removedor de maquillaje, nada, no salía, — pero si no es tintura, -pensé-, fui a leerlo y me di cuenta que me había equivocado, usé la tintura indeleble para cejas que empieza a degradarse después de tres días... — ¡Diantres!.

Ahora la duda es: me emparejó el tono o sigo intentando -sin éxito-, manda webs...