Era domingo por la mañana, mi madre y mis hermanos se preparaban para ir a misa de siete; yo no quería ir y fingí estar enferma; y tanto, que realmente sentí ponerme mal. Estaba segura que de asistir a misa quitaría horas a mi día y no terminaría mis cosas. Hacer la tarea que dejé pendiente el viernes, visitar a la abuela y platicar con mi tía; y aunque mi día empezaría alrededor de las diez, en mi loca cabeza no me daban las cuentas para ir a misa. Recién se fue mi madre y hermanos y ya me sentía culpable.
Esa culpa continuó el lunes al regresar de la escuela, termine mis deberes y me dispuse a jugar cuando sentí un estrujón extraño en el bajo vientre, luego de eso un ardor y humedad desconocida, observe y de mis piernas descendían unos hilillos rojos, me quedé paralizada, sentí vergüenza, temor, desconcierto, corrí al baño y ahí me pasé horas escondida y sin saber lo que me estaba ocurriendo.
Al verme mi madre exclamó -¡No puede ser!, solo tienes ocho años, seguro es un castigo divino por no asistir a misa, ahora ya eres una mujer sucia-. ¿Mujer?, pero si solo tenía ocho años... siete días me mantuvo aislada, evitando todo contacto, incluído el de mi familia
Lo habló con el sacerdote, la catequista y entre los tres decidieron que debía adelantar mi primera comunión para alejar a los demonios y los malos pensamientos de mi cabeza. Tomé clases de catecismo por seis horas, los siete días de la semana haciendo un total de tres meses; y al final estaba lista para recibir el cuerpo de cristo.
- ¿Qué hiciste?, ¿por qué te adelantaron dos años?, No supe qué responder a mis amigos, tampoco obtuve respuestas de, ¿Por qué a mí?, ¿Qué hice mal?, Mi madre no se sentó conmigo a explicarme los cambios que me estaban ocurriendo, que serían permanentes, por qué de la noche a la mañana me convertí en una mujer sucia, de dónde venía esa suciedad, tampoco me dijo lo del día catorce y todo lo que implica ser mujer... ¿Y la culpo?, Cómo hacerlo si su comportamiento es por la educación (cerrada, donde todo es pecado) que ella también recibió.
Después de eso; y pasados los años me di cuenta que los cambios asustan, pero son necesarios para aprender el recorrer de la vida.