Desde la terraza veo que la lluvia se vuelve más intensa, un poco más lejos las olas se rizan y crecen, volviendo a la orilla con fuerza, su sonido potente me eriza la piel.
Observo extasiada, el horizonte, en ese momento me llega un mensaje, lo leo, con una mezcla de euforia y calma. Me doy unos segundos antes de teclear la respuesta, releo lo escrito y lo envío; y mientras lo hago, recibo un segundo mensaje...
Un pensamiento trata de formarse, cundo intento centrarme en lo que ocurre dentro de mi cabeza la emoción me impide hacerlo; y frente a esta inmensidad no puedo evitar sonreír... ¡Lo estoy disfrutando!.
Y son esos pequeños detalles los que, un día especial lo hacen aún más especial...