Una reunión improvisada entre las ocho habituales -y Marcos- que en esta ocasión ha sido la única diferencia, llegó buscando cervezas; y consciente que no encontraría mencionó
— Ya lo sabía, por eso he traído algunas artesanales; y unos vinitos, para ti agua, Maia
— Prefiero té
Terminar el día con una película que abordaba las formas sencillas de buscar y encontrar, sino la felicidad, la paz en lo cotidiano.
Una larga noche jugando y bromeando; y un desayuno en pijama, dentro de una íntima naturalidad, sin formas; y volver al sofá escuchando música en volumen alto, con ganas de permanecer así por siempre.
Y en esos minutos de silencio, cuando todo está en calma; y el tiempo parece detenido, se percibe el aroma de Marcos impregnando la habitación... sí, definitivamente, imposible obviar su naturaleza.