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viernes, 14 de junio de 2024

A las prisas

🎼 🎶


Olvidé la cita con el ginecólogo y media hora no era suficiente para prepararme y llegar a tiempo -quince minutos antes-, entonces, o me duchaba nuevamente e iba escurrida y caralavada o solo aseo íntimo y me presentaba como estaba; y recordando mi trabajo y lo desagradable que resultan los aromas cuando la higiene no es correcta o han pasado horas desde el aseo me decanté por una rápida ducha.

Me había echado el cabello hacia adelante e introducía los dedos y lo agitaba un poco tratando de sacar el exceso de agua; y lo único que logré fue activar los botoncitos, mis movimientos se vieron interrumpidos cuando recordé la falta de perfume, busqué y en el fondo de la bolsa me encontré un pequeño perfume de brillos de roll on -que no recuerdo quién me obsequió- lo apliqué en forma discreta mientras subía. Tres pisos después y apareció de nuevo la constante interrogante de qué estaban pensando cuando construyeron esos escalones que parecen creados para gigantes, llegas a piso con el corazón en la mano y el aliento varios metros adelante.

— Maia, en un momento te llaman 
Agradecí y me acerqué a la ventana, la vista desde ahí es increíble, al frente hay un estadio antiguo con una estructura espectacular, con la modernidad ha quedado rezagado a solo eventos esporádicos y sin mayor importancia; y aún así se mantiene en pie, orgulloso e impoluto. Me llamaron  y me dirigí al consultorio.

— ¿A las prisas, Maia?
— Sí, doc, olvidé la cita
— No te preocupes, adelántate y colócate la bata, cuando estés lista me llamas
Me saqué la ropa y me coloqué la bata, mi cabello seguía húmedo, me acerqué a la mesa de exploración y lo llamé

— Maia, revisemos primero los pechos -me indicó los movimientos a seguir- ¿estás de acuerdo, Maia?
Y a pesar de saber lo que seguía y la incomodidad que me genera, en mi cabeza predominaba -como siempre- la interrogante ¿estoy lo suficientemente limpia?, ¿huelo bien?, ¿olvidé algo?. Bajé la bata y me di cuenta de su reacción, él se recompuso de inmediato pero esa sensación me resultó inquietante. Luego me indicó que me recostara para una exploración completa, al colocarse entre mis piernas su comentario fluyó sin percatarse — Hoy vienes luminosa, Maia
Una sensación de inseguridad se apoderó de mí e instintivamente uní las rodillas; y el resto de la consulta lo pasé callada. 

— Maia, te llamaré para los resultados -me sonrió y me abrazó cálido-

Llegar a casa y ducharme es lo que seguía; y al sacarme la ropa los brillitos se habían esparcido...