miércoles, 12 de agosto de 2026

Contradicción




Ha pasado un tiempo.
Casi no se ve la herida. El dolor se volvió recuerdo y los poquísimos que saben parecen tranquilos cuando me miran.
—¿Ya estás bien?
Y sí, lo estoy.
Mi corazón tiene quien lo vigile. Hay algo dentro de mí que trabaja en silencio para mantenerme aquí.
Pero yo todavía me siento un poco perdida.
Algunas mañanas permanezco quieta unos minutos antes de levantarme. Escucho mi propio cuerpo.
Uno, dos, tres latidos.
Sigo aquí.
La casa es la misma. Mis cosas están en su sitio. La vida continúa con esa extraña normalidad que tienen los días después de algo que pudo haberlo cambiado todo.
Y sin embargo, hay una distancia pequeña, casi invisible, entre aquella mujer y yo.
La reconozco.
Sé que soy ella.
Solo que todavía no sé cómo volver a sentirme dentro de su piel.
Así que respiro y sigo.
Sin apresurarme.
Quizá el cuerpo ya aprendió que está a salvo y a mí me tome un poco más de tiempo aprender lo mismo.
Por ahora, sigo aquí.
Y quizá eso sea suficiente.



2 comentarios:

  1. el paso del tiempo te va a ayudar a que te acostumbres y a que lo tomes con calma. tú más que nadie conoces tu propio cuerpo y has como mi socia, que a la primera irregularidad que notes, vayas a que te atienda el médico. la prevención es fundamental.

    no te preocupes, tú nos vas a acompañar por mucho, mucho tiempo.

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  2. Seguir no es poco. Y percibir la mejora es un lujo. Tienes motivos para tener confianza en ti misma. ¿Con quién debemos entendernos, y mejor que con otros, sino con nuestro propio cuerpo?

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Susúrrame al oído, que mi corazón te escucha.