Música cortesía de, DUICE
Adoro contemplarlo dormido. Algo en mí se aquieta y a la vez se desordena cuando lo veo así, inerme, suspendido en esa entrega carente de testigos, donde todo en él deja de responderme; y aun así lo siento más cerca que nunca.
Porque no es paz lo que me provoca, es una atención extraña, casi culpable, como si mi mirada aprendiera a quedarse más tiempo de lo debido en lo que no le pertenece.
Porque mientras duerme, su mundo se le apaga; y yo me descubro habitando ese margen donde la conciencia está ausente; y su vulnerabilidad me toca más hondo que cualquier gesto despierto.
Y en ese filo silencioso reconozco lo que no sé nombrar sin romperlo.
Acompañando: Tu ausencia, propuesta de, Campirela
Gracias, Maia, por sumarte una vez más a estos retos de los jueves. Tu monólogo es pura esencia de amor.
ResponderBorrarLa ausencia no solo puede ser eterna, sino en esos periodos donde el alma duerme y el corazón palpita. Un beso y muy buenas noches.
Una ausencia que a la vez es presencia y que provoca esos pensamientos que despiertan deseos bajo tu atenta mirada. Tal vez hay que dejar ese temor a romper lo que se quiere. Muy sutil y sensual tu relato, Maia. Gracias por la mención ;)
ResponderBorrarBesos dulces.
Carajo, me encantaría que alguien me dijera lo mismo, pero cuando duermo se me va TOOOOOODO el glamur, me rasco, ronco, hablo y hasta grito (según mi familia), lo raro es que no babeo, eso sí, la bocota toda abierta, tal vez la conejita que estuviéra viéndome diría algo así como "¿Qué mierdas le vi a éste? ¿Tan ebria estaría que bajé el listón hasta el suelo?".
ResponderBorrarO quizás diría,;"Y sus orejitas siguen tan encantadoras como el primer día"
BorrarQué bonito.
Borrares un muy buen texto que he leído con placer.
ResponderBorrarya te comenté en mi post.
Borrar¡precisa!
ya te volví a comentar.
Borrarhoy miércoles 20 respondí a tu comentario en mi post.
BorrarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
Borrarya te volví a comentar. eliminé mi comentario anterior porque se había duplicado.
Borrarte acabo de comentar.
Borrarsiendo cinco minutos para la medianoche, te acabo de comentar.
BorrarHá presenças que podem ser ausências... Lindo demais teu texto! beijos, ótimo dia! chica
ResponderBorrarUna vez tuve un sueño cuando tenía 17 años. Estaba enamorado y solo soñé que la veía en un sitio oscuro. Ella estaba asomada a una ventana y yo no dejaba de admirarla siempre en silencio.
ResponderBorrarUn saludo
Se ausenta bajo tu mirada, lo maravilloso es que te da paz porque sabes que mañana volverá a dormirse, es como un ritual. Abrazos
ResponderBorrarNo se si es la hora o tus palabras.
ResponderBorrarPero yo me he quedado sin las mías.
Salud.
Sentir dormir y soñar, acompañar cuando el otro está ausente de pensamiento, esa sensación de arropar... qué bien descrita la sensación. Bss
ResponderBorrarCon que maestría has narrado todo ese pensamiento, esa sensación que queda cuando la ausencia perdura como una presencia que no se desvanece. Me gustó mucho.
ResponderBorrarUn abrazo
Contemplar la vulnerabilidad ajena desarma a quien lo mira; y el hacerlo, lo vuelve moralmente incómodo. Él duerme y se pertenece completamente a sí mismo y es ahí donde entendemos que nunca terminaremos de adentrarnos en la conciencia del otro.
ResponderBorrarAbrazo.
Amiga Maia, boa tardinha de paz!
ResponderBorrarUm fio de saudade é o suficiente, que dirá uma corrente imensa...
Linda participação!
Tenha dias abençoados!
Beijinhos fraternos
Que curioso es, verdad? Cuando la admiración llega a tal punto que velar su sueño es algo tan poderoso, y especial.
ResponderBorrarPensar en ese momento de vulnerabilidad es, si lo piensas, impactante. Amor, confianza...
Muy bonita tu aportación, un abrazo!
Hola Maia,
ResponderBorrarLa reflexión que provoca una ausencia pasajera. Describes muy bien una especie de tránsito en el que la contemplación de un ser ausente nos traslada a otro plano.
Un saludo
Tiene una profundidad emocional notable y una sensualidad sutil, casi sagrada. La observación de la persona dormida como un momento de intimidad extrema (donde se mezcla culpa y fascinación) está muy bien capturada. El lenguaje es poético, y transmite esa mezcla extraña de cercanía y distancia que se siente al contemplar a alguien dormido.
ResponderBorrarMe encanta la idea central, es potente y muy original, la vulnerabilidad del sueño como un espacio casi prohibido.
Saludos!
Contemplar a quien duerme desde la conciencia de quien ama es una manera de afianzar ese vínculo, de redefinir su importancia. Pasa con los hijos, con las parejas, con los padres. Un abrazo
ResponderBorrarTambién me encantaba verla dormir, y lo hacía mucho, hasta que ya no fue posible seguir haciéndolo.
ResponderBorrarSaludos,
J.
No lo nombres entonces.
ResponderBorrarY disfrútalo.
He escrito alguna vez algo parecido, en que una personaje ve dormir a su mujer amada. Y eso le produce una sensación indescriptible.
ResponderBorrarEs que debe ser algo especial, aunque tu texto tiene más poesía.
Besos.