— Maia, hay que hacer cambios
— Pues ya qué
— Pudo ser peor; y tanto, que no estarías frente a mí. Pa'lante, niña; yo te voy a ayudar
— Creo que tomaré unas largas vacaciones
— ¡Házlo!, pero con calma, ¿a cuál gimnasio asistes?
— Arsenal -se le agrandaron los ojos, dejó caer el bolígrafo, empujó el recetario y echó su cuerpo hacía el respaldo-
— ¿Cuánto dices que cargas de peso?
— Pecho 60, pierna como 125, más-menos, depende del día, o del ánimo, hora y media de caminadora y media de elíptica tres veces por semana
— No seas bárbara; voy al mismo gym y cargo 60 de pierna. Cambios, Maia, pesas sin peso, media hora de caminadora, suave y sin elevación, cero elíptica. Ese gimnasio es muy competitivo, Maia; ya no es para ti,
— Cuerpos esculturales, adonis, diosas... equis, nunca fue esa mi intención, solo pretendía mantenerme sana
— Date una vuelta por el, Dreams, va más con lo que necesitas en este momento
Me encogí de hombros, siete meses después de un paro cardíaco iatrogénico seguía molesta con todos y con nadie a la vez, ¿cómo desprenderme de toda esta ira acumulada?, no tenía idea, no recuerdo alguna vez sentirme así. Me dio una orden más para estudios y una cita en cuatro meses.
Me inscribí en el nuevo gimnasio, no estaba mal, los socios eran de mucha más edad, un gimnasio rústico, lo salvan las personas que lo frecuentan, me gusta la gente mayor, personas dispuestos a ayudar sin importar lo que estén haciendo, saludos, sonrisas, charlas de paso y amistades nuevas.
Las máquinas de un pasado tan lejano, funcionales, de esas que se fabricaron para toda la vida, no como las de ahora con tiempo de vida limitado. El clima con ductos expuestos dando un ambiente industrial, seis claraboyas aportando claridad, dos enormes ventiladores industriales colgados en los extremos; y otros tres en piso, todo apagado; ¿y por qué?, pues porque es invierno, con 33°C dicen que hace frío... manda webs.
En el tiempo transcurrido empecé a observar a un hombre -de cuerpo normal-, con unas poses alucinantes, cada ejercicio en postura impecable, pareciera posar para una postal... tan perfecto.
Siempre acompañado de su novia, adheridos el uno al otro, ella sabía macerar el tiempo para no meterse de lleno al ejercicio, un poco abrazada a él, otro poco en el móvil, más tiempo apoyando con sus ejercicios a su madre; y así lo iba pasando.
Después de un tiempo dejó de ir, ahora era la madre quién acompañaba a ese hombre, besos y arrumacos todo el tiempo, más sumisa y obediente que la hija, se dejaba guiar por él que fungía de instructor, la presionaba cada vez más, se veía incómoda. Se pusieron cerca y escuché más de lo que hubiese querido. Ella se negó a realizar un ejercicio y él simplemente se alejó molesto, no la volví a ver.
En respuesta a: ¿cómo desprenderme de toda esta ira acumulada?... haciendo cambios.
Días después él se acercó a mí, coqueto, afable...
¡Acompáñame!
Té, café, limonada y galletitas en la mesita de arrime, mantitas en el sofá y miniseries asiáticas para pasar la noche.
un paro cardíaco es algo muy serio. si algo así me pasara, no iría al gimnasio, lo veo como muy exigente y peligroso para un corazón convaleciente; sólo haría caminatas.
ResponderBorrarestoy seguro que el cambio a un gimnasio mucho menos exigente ha sido lo mejor.
cuídate.
una limonada muy frozen para mí, por favor.
Solo si es indicación médica.
ResponderBorrarLimonada fría muy fría para ambos, también cuídate.
Mi recomendación comprobada con larga experiencia personal.
ResponderBorrarMejora global impresionante.
Marcha nórdica.
Te dejo un link:
https://www.mendozapost.com/estilodevida/deporte-del-ano-recomendado-por-harvard-marcha-nordica/
Gracias, Toro, desconocida para mí la marcha nórdica, he estado leyendo de eso
BorrarUn gran abrazo
Rareza. Chica que paga el gimnasio y además, va.
ResponderBorrarY repito tres veces por semana, te imaginas.
BorrarQue digo yo...
ResponderBorrar¿Puedo empezar por el final... Y luego ya veremos?
Té, galletitas, manta y sofá... Ya lo otro, sustituible. :)))))
Abrazos, Maia.
Puedes empezar por donde gustes, Ernesto
BorrarPodemos cambiar la serie, no es problema, mientras tengamos te, galletitas, mantas y un cómodo sofá, veremos lo que gustes
Abrazo, amigo
Hay cambios que no se eligen, pero sí se abrazan, y tú lo cuentas con esa mezcla tuya de humor, carácter y vulnerabilidad que siempre conmueve. Me ha impresionado cómo relatas ese antes y después del paro cardíaco, la rabia que queda flotando y la búsqueda de un lugar donde volver a sentirte tú misma. El nuevo gimnasio, con su gente mayor, sus máquinas de otra época y ese ambiente casi familiar, parece más un refugio que un reto, justo lo que necesitabas para recomenzar sin exigencias.
ResponderBorrarY luego está ese hombre de postales perfectas, sus acompañantes cambiantes y ese pequeño teatro humano que observas con tanta lucidez. Al final, la respuesta a tu pregunta llega sola: desprenderse de la ira es hacer cambios, moverse, elegir espacios que cuiden, y también permitirse un té, una manta y una serie sin más pretensión que acompañar la noche.
Si la invitación sigue en pie… claro que apetece acompañarte.
Gracias, Enrique, la invitación siempre estará abierta para ti, eres una maravillosa persona.
Borrarun paro cardíaco iatrogénico es por sobredosis médica sin que exista la negligencia, hay que joderse, pelotudos que son
ResponderBorrarismael
Así es. Ismael
BorrarCuando la salud avisa hay que hacer cambios sin duda. Muy buen tema el de Scorpions, muy acertado para estos tiempos, lamentablemente. Yo también me acerco coqueto y me acomodo bajos las mantas junto a ti y unas galletitas, a ver qué tal las asiáticas.
ResponderBorrarBesos dulces, Maia y dulce mes.
Sin duda, Duice.
BorrarGalletitas y té, si te apetece
Abrazo
Contigo me apetece todo, aunque creo que el sofá se nos hace pequeño ;)
BorrarMaia, escucharte es como ver un cristal que, tras romperse por un paro iatrogénico, decide reconstruirse con una forma distinta, más sabia. Pasaste de la exigencia ciega del Arsenal —donde el cuerpo es un templo de carga y competencia— a la humanidad rústica del Dreams. Ese cambio de máquinas viejas y ventiladores apagados no es solo un cambio de código postal, es el lugar donde tu ira empezó a transmutar.
ResponderBorrarObservar a ese hombre de postura "impecable" fue tu espejo: entendiste que la perfección suele esconder una rigidez que asfixia a los demás. Al final, tu verdadera sanación no llegó con una repetición más de pesas, sino con la rendición consciente. Cambiaste la adrenalina por el té y las mantitas, dándote permiso de, simplemente, ser.
Saludos.
Una mirada dulce la tuya, gracias
BorrarSaludos.
Hay cosas que nos cambian la vida y no recomineda un cambio lo deseemos o no. Te mando un beso.
ResponderBorrarDefinitivamente, J.P
BorrarAbrazo
Paro cardíaco iatrogénico
ResponderBorrarMe hiciste buscar sobre el tema. O sea que se te indicó bajar el nivel de exigencia física. Continuar pero menos.
Por lo menos, te estás adaptando bien, por lo que contás.
Una limonada con galletitas.
Besos.
10 años yendo al gimnasio y nunca hablé con nadie...
ResponderBorrarEvidentemente algo estoy haciendo mal.
Saludos,
J.