Antes de salir de casa se viste de riguroso negro, incluida una capucha que solo deja al descubierto sus ojos, esos pozos de un oscuro profundo; y se dirige al sitio en el que cada fin de semana, puntual, hace su recorrido. En el trayecto va recordando el momento en que la descubrió, a ella y su traición.
Ajenos a todo, recorre con su mano su espalda, en un movimiento rápido abre los broches del sujetador, la gira y levanta su falda para deslizar la tanga, la envuelve en la mano y se empuja hacía ella con vehemencia, allí no hay más sentimiento que el simple deseo. De pronto se escuchan pasos acercándose, una silueta se proyecta amenazante, ella corre sin mirar atrás.
Observo desde un rincón donde las sombras me amparan. Lo veo esconderse, sé que es inútil cualquier intento de salvarse, -quizás si en esta ocasión interviniera yo, la idea desaparece de mi cabeza-, su ángulo de visión es reducido, percibo que no sabe deslizarse por la noche como sí lo hizo con el broche.
La silueta que lo persigue está acostumbrada a la oscuridad, lo ha hecho tantas veces, que es difícil saber con exactitud cuántas; y con tanta impunidad.
Todo en su cabeza es confuso, siente sus pulsaciones, esa vena en el cuello que late horrorizada, el ritmo irregular de su pecho, las gotas frías que recorren su frente...
Huele su miedo, ¡lo ha detectado!.
Un grito desgarrador se proyecta desde su garganta, cubre su cabeza con los brazos, se hace ovillo... luego el silencio.
Al despertar, su cuerpo yace cubierto por un río de sangre, su mano izquierda aún sujeta la tanga mientras la silueta se desvanece en el horizonte. A punto de amanecer le tiendo la mano... ¡Tranquilo; ya ha pasado!...
Para, El Demiurgo en su dinámica.
Hoy café de olla, té, horchata y panecillos de mantequilla y ajo en la mesita de arrime, ¡Acompáñame!.
una historia inquietante y de suspenso hasta el final.
ResponderBorrarmuy buen relato.
una limonada bien frozen, por favor.
Pudiste dormir?
BorrarLimonada para ambos, Draco
¿dormir? ¡profundamente! ni siquiera los entes fantasmales que hay en mi habitación pueden evitar que duerma. cuando eso sucede enciendo la lámpara y después de algunos segundos la vuelvo a apagar y otra vez a dormir. los entes fantasmales de mi habitación son bien considerados, sólo fastidian una sola vez.
Borrar¿Profundamente?, ¿eso cómo se hace?.
BorrarFantasmas considerados, ambos bien portados, tú al no dejar tanto la luz encendida ellos a dejarte tranquilo.
Me gusta tu ambiente nocturno.
lamentablemente el dormir profundamente sólo depende si se tiene un organismo dispuesto para hacerlo; supongo que no es para todos.
BorrarNo para mí, aunque me gustaría
BorrarOye, eres peligrosa eh...
ResponderBorrarJo...
Jajajajaa
Besos.
Ja, cuidadito que me enfades, Toro, que te hago cosquillas en las patitas de noche
BorrarMe gusta el suspense, ja ja ja
ResponderBorrarEspero que pases un buen día, Maia.
También tienes una ventana abierta a mi espacio.
Un abrazo.
Gracias, buen día también para ti.
BorrarMaia la historia juega con la tensión y el misterio de una manera intensa. Mientras lo leo, siento cómo se mezcla la culpa y el miedo hasta desembocar en un final oscuro y perturbador. Llama la atención la figura del observador, que presencia todo desde las sombras, como si fuera parte de un juego cruel o de un destino inevitable.
ResponderBorrarGenial.
Un abrazo
Quizás el espectador es solo un conductor de almas, imposibilitado a intervenir, Nuria.
BorrarLa tensión es el hilo conductor de este buen relato con el que nos sorprendes, aunque estoy seguro que tu versatilidad literaria puede ser muy amplia de quererlo. Y ese final abierto que deja todo suspendido para jugar a ser detectives y resolver el crimen. Mis felicitaciones, Maia. Me pido una horchata, me recuerda a alguien y mantén lejos el ajo que soy Vampiro :)
ResponderBorrarBesos dulces para ti.
Quizás, Duice, tienes más confianza en mí que yo; y es que lo mío es lo cotidiano, detallitos aquí y allá.
BorrarHorchata para ambos, la mía sin azúcar ni canela, ¿tú?.
La mía con azúcar y sin canela, por favor.
BorrarUn beso dulce más.
Inquietante. Me gustó tu lado oscuro, gracias por sumarte.
ResponderBorrarElijo el té con panecillos.
Besos.
Quizás porque tan oscuro no lo veo, apenas unas pinceladas.
BorrarTé y panecillos para ti, Demiurgo; y gracias por incluirme en tu dinámica.
Me ha encantado esa sensación de deslizarse como una sombra en la oscuridad... acechando en los rincones nocturnos. Genial. :)
ResponderBorrarAl amparo de la oscuridad todo es posible, Sylvia.
BorrarDifícil discernir entre o bom, o mau e o vilão.
ResponderBorrarAbraço de amizade.
Juvenal Nunes
Totalmente, Juvenal.
BorrarMisterio y tensión hasta el final.
ResponderBorrarBuen marzo.
Un abrazo.
Bonito marzo, Laura.
BorrarImpresiona cómo manejas la tensión sin perder la elegancia del trazo.
ResponderBorrarLa escena avanza como una respiración contenida, entre sombras que observan y silencios que pesan más que los pasos. Y en ese juego de miradas —la de quien huye, la de quien acecha, la del testigo que duda— aparece tu sello: ese modo de sugerir más de lo que dices, de dejar que el lector complete lo que no se atreve a nombrarse.
Un relato oscuro, sí, pero tejido con precisión y con ese pulso tuyo que convierte cada giro en un pequeño latido.
Un abrazo, Maia.
Me gusta cuando te deslizas entre líneas, Enrique, tu mirada es tan especial que enternece.
BorrarUn cálido abrazo, amigo
Instigante mistura de mistério e tensão que resultou numa bela participação. Parabéns! beijos, chica
ResponderBorrarGracias, Chica
BorrarNo sé si entiendo la historia. Quizás sea yo, seguro que no eres tú. Pero sí percibo lo bien que escribes incluso en un texto tan críptico como este. Gracias. Tomaré solo té solo. Un saludo. Por cierto ya no busques mi blog, está ya solo en el recuerdo.
ResponderBorrarTé para ambos, Joaquín.
BorrarUn gran recuerdo me dejas; y la esperanza/deseo que vuelvas tú; y vuelva tu blog.
hay algo incompleto, no alcanzo a percibir a quién mataron. No eentiendo a quien mataron.
ResponderBorrarVolveré a leer
ResponderBorrarA ver si ahora, o te cuento?
BorrarHola Maia, me gusta como fuiste contando tu historia, manteniendo siempre la tensión en el lector hasta el final, me gustó mucho, saludos.
ResponderBorrarPATRICIA F.
Gracias, Patricia.
BorrarEl misterio me atrapó desde el principio. Tu historia reúne todos los elementos para que la imaginación vuele. Un abrazo, Maia
ResponderBorrarGracias, Gil, un amigo hizo una dinámica y quise acompañarlo.
BorrarPues sí que está lioso. Ella le ha traicionado, él la busca. El le quita la ropa interior y se va. Le persigue y le mata una sombra. Ella es la traidora y se salva... He ido bien? Si ese es el contexto está de lujo!!!! Si no, me lo he pasado genial descifrando, jajajjaja Cafelito.
ResponderBorrar¡Hecho, amiga mía! ¡En camino voy ya a ese ¡Acompáñame!
ResponderBorrarY haré/haremos una degustación de todo... Mientras "celebramos" las palabras de Enrique.
Abrazos, Maia.
Buenos días, Maia,, lo primero darte la bienvenida a estos relatos, espero que nos acompañes muchas más veces.
ResponderBorrarY sobre tu texto que decir nos mantienes en esas sombras oscuras que traen el suspense a lo que nos depara, que no es otra cosa que la muerte.
Muy llevada esa intriga
Te dejo un abrazo y un bonito día.
Supongo que el problema de los "cazadores" es que despues de lograr una presa....como que la satisfaccion se les va, se pierde rapido y deben hacer el "ritual " de seguir, acechar ya tacar, infinitas veces.
ResponderBorrary eso es asi porque al matar a alguien .... realmente nada se gana, no aparecen "poderes" o dinero , es un acto tan reflejo como cualquier otro
Los rituales humanos no son más que mapas de deseos que nunca se confiesan. O ¿Sí? Saludos desde Colombia, gracias por tu visita a mi blog.
ResponderBorrarUna historia bastante inquietante...Saludos!
ResponderBorrarlady_p
Me pido un té para releer de nuevo tú relato, que me ha gustado mucho y te animo a que sigas participando de los Jueves.
ResponderBorrarUn relato muy bonito y lleno de tensión. Y da para que uno use la imaginación sobre quién es quién. Me ha gustado mucho.
ResponderBorrarUn saludo
Nos dejas con los cabos sueltos de una historia que, sin dudas, ha marcado para siempre a tu protagonista. Las sombras actúan como perfecto marco al tenso misterio. Un abrazo
ResponderBorrarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderBorrarOye, qué cosa más escalofriante, ¿eh?
ResponderBorrarPuede ser perfectamente uno de esos seriales con dos personalidades que van cada una por su lado, como si fueran dos inquilinas en la misma cabeza. Una se queda ahí observando todo con cara de no haber roto un plato, calladita la muy… y la otra es la que actúa, la que se pone en plan bestia y lo lía parda.
¡Madre del amor hermoso! Imagínate tener que convivir con una asesina dentro de ti y la otra fingiendo que no sabe nada. ¡Qué yuyu me da solo de pensarlo, ostia!
¿Cómo hace lo del sujetador? Necesitamos una explicación urgente
ResponderBorrarSaludos,
J.
91 sujetadores en 60 segundos
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Saludos, J.
De tu relato me gustó el ambiente cinematográfico. La violencia y el deseo suelen engendrar misterio, y creo que está bien logrado eso aquí. Es notable que detrás de todo esto hay indicios poéticos. Saludos.
ResponderBorrarUn relato que avanza como la noche: despacio, en silencio… hasta que de pronto muerde. La tensión se sostiene muy bien y el final deja esa inquietud deliciosa de no saber quién caza realmente a quién. Un abrazo
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